El sabor de la memoria: una lectura de «Recetario de sabores lejanos»

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Un mal sabor de boca le ha dejado el conflicto a Colombia. Sus diferentes manifestaciones han sido fenómenos que permean al país desde sus mismos orígenes hasta su historia reciente. Ingredientes como la violencia, el desplazamiento, el desarraigo, la injusticia y la impunidad se han sazonado en la misma olla con la búsqueda de la paz, la reconciliación, la verdad y la reparación. La literatura, en sus diversas expresiones, ha jugado un rol fundamental como memoria y reflejo de un grupo humano que busca recuperar y ampliar su registro histórico, explorar múltiples perspectivas de un mismo problema, desentrañar y comunicar verdades o, a través de las intersecciones entre la realidad y la ficción, recrear o proponer mundos posibles.

La narrativa gráfica se torna entonces en una alternativa que alimenta estas vertientes, siendo Recetario de Sabores Lejanos (Cohete Cómics, 2020) uno de sus exponentes más novedosos de los últimos años: una receta para la memoria.

Un aperitivo: conflicto y narrativa gráfica en Colombia

Es innegable que la identificación, reconocimiento y caracterización de las manifestaciones del conflicto y post-conflicto en Colombia, observados a través del lente del cómic, han contribuido a su comprensión y a la ampliación de las miradas que sobre ellos existen, tanto en términos del conflicto en sí mismo, como en lo relacionado con las especificidades estéticas aportadas por la narrativa gráfica, favoreciendo el proceso de reconstrucción de memoria histórica, perspectivas pluralistas y difusión de las variables del conflicto.

El reconocimiento de las voces periféricas recogidas en la narrativa gráfica, tiene la posibilidad de propiciar un panorama mucho más completo e incluyente. Proyectos sociales centrados en el cómic, como Frente al otro: dibujos en el posconflicto (2013)  del historietista Inu Waters -Javier Posada, un loable ejercicio de catarsis con diversos agentes de la guerra en Colombia, la novela gráfica Caminos Condenados (2016) de Mónica, Ojeda, Camilo Aguirre, Henry Díaz y Pablo Guerra, que aborda a nivel casi periodístico la problemática del despojo de tierras en la región de los Montes de María, Balita (1980) de León Octavio constituida principalmente por reflexiones pacifistas que invitan a la reconciliación, Soldados Zona Bananera 1928 (1978) de Ricardo Potes, una adaptación de La Casa Grande del escritor y periodista barranquillero Álvaro Cepeda Samudio que representa una intersección interesante de corte histórico entre el cómic y la literatura colombiana, Los Once (2014)  que relata metafóricamente La Toma y retoma del Palacio de Justicia, La Tomata de la Embajada (1981), una parodia de la crisis de rehenes  en la Embajada Dominicana,  entre otros muchos, dan cuenta de la innegable relevancia y estrecha relación que a menudo tienen conflicto y narrativa gráfica. Y es que como afirma Giovanny Moreno (2016:16):

(…)la novela gráfica se alza como otro medio de recopilación documental y artístico donde el olvido pierde la batalla, y el lector gana conciencia de lo acontecido a partir de la especificidad de los casos y la investigación detrás de las ficciones basadas en hechos desafortunadamente reales (…)Si algo es claro a la luz de lo antedicho, es el poder que tiene la novela gráfica de dejar registros documentados sobre acontecimientos que, si bien pueden estar reposando en un sinnúmero de bibliotecas, no son de fácil acceso para todos los públicos.

Plato fuerte: una lectura de Recetario de sabores lejanos

Esta obra, presentada a manera de antología de relatos, está compuesta por 8 cómics cortos bautizados con el nombre de una receta tradicional de cierta región de Colombia. Hay para cada historia una breve introducción escrita que presenta los créditos del investigador, guionista e ilustrador y que a la vez contextualiza al lector. Culminando el relato se encuentra siempre la receta homónima con ingredientes, forma de preparación y a menudo alguna reflexión o información adicional a guisa de epílogo.

Imagen 1. Introducción y epílogo a “Viuda de Bocachico”. Páginas 9 y 23. En Recetario de Sabores lejanos.2020.

Todas las historias están basadas en situaciones, lugares y personas reales en las que se ha mezclado algún toque mínimo de ficción o reinterpretación. El título alude, además de la gastronomía, a la distancia, física y simbólica de las regiones remotas. Habla de lugares y gentes distantes, alejados de la mano del Estado y de la mente del ciudadano promedio. De problemas que pudieran parecer lejanos para el paisaje urbano o ajenos para quien da por sentada la satisfacción diaria de sus necesidades mínimas. Prefigura nostalgias que para una gran mayoría nunca serán cercanas. Este es quizás el más común de los rasgos en medio de su infinita variedad de sabores.

Una visión multi-disciplinar

Una primera característica que llama poderosamente la atención es su multiplicidad de autores. Aunque el guion y dirección general están a cargo de Pablo Guerra, el equipo tras esta publicación está compuesto por la nada despreciable cifra de ocho dibujantes y once compiladores e investigadores. Dentro de estos últimos, hay una plétora de antropólogos, geógrafos, ecólogos, abogados, profesores, cocineros, cantaores y militantes feministas. Esta singular multiplicidad de visiones, nacida en el seno del proyecto más puramente académico, intersectada por el trabajo de campo y ramificada por la recreación artística, favorece una narración histórica/ficcional que se encuentra permeada por preocupaciones, enfoques e intereses diversos. Esto, a mi juicio, desemboca en versiones del conflicto con matices inesperados y significativos, que a menudo evaden a los lugares más comunes y facilitan una aproximación empática. Escapa entonces esta obra a la tradicional concepción de que un platillo se echa a perder cuando en su preparación se involucran muchas manos.

Múltiples formas de violencia

Como variados son sus autores, variadas son también las formas de conflicto y violencia presentadas en los diferentes relatos. Se abordan situaciones tan diferentes como la contaminación de fuentes hídricas, la invasión del espacio vital por los mono-cultivos, la fumigación con glifosato, el desplazamiento forzado legal e ilegal, la extinción de la fauna, los conflictos de territorialidad, entre muchos otros. Todas estas problemáticas son presentadas de modo testimonial, en las voces de individuos o familias que las cuentan como propias pero que el lector puede fácilmente extrapolar a generalidades mucho más amplias. El tono es conversacional y sin pretensiones retóricas, pero quizás por ello más genuino. La verosimilitud de los relatos, incluso aquellos que han sido intervenidos con propósitos estéticos o narrativos, es lo suficientemente alta como para generar acercamiento y comprensión a sucesos y personas de un contexto tan distinto.

Vale la pena decir que, pese a que se alude a la violencia física y el asesinato, nunca hay una recreación explícita de estos asuntos. La propuesta estética está más dirigida a la a la cooperación del lector, evitando imágenes crudas que no por sutiles son menos impactantes.

Imagen 2. Un recuerdo doloroso en “Mote de palmito”. Página 65. En Recetario de Sabores lejanos.2020.

 

En general, uno de los mayores logros de esta configuración de los relatos es desmitificar la ausencia de violencia armada como equivalencia de la paz. Se evidencia a través de estas historias la presencia del conflicto en acuciosas necesidades comunitarias, familiares e individuales de difícil satisfacción. El hambre, la falta de oportunidades y el desarraigo son también perennes formas de violencia.

El peso y el poder de la nostalgia

Como se señala en el epílogo, la memoria es un componente fundamental de esta cocción literaria (2020:136):  

Este libro trata de la barriga y sus nostalgias. En él se cuentan historias sobre la añoranza de sabores que ya no son o que pronto dejarán de ser. ¿Qué pasa con los lenguajes maternos de la comida cuando la guerra, el extractivismo y el despojo los arrancan de la boca?

La imposibilidad de conseguir ingredientes para una preparación es apenas una excusa para explorar la pérdida, el anhelo y la identidad diluida. El libro está plagado de añoranzas de tiempos mejores, lugares entrañables, personas ausentes, hábitos irrecuperables y aromas olvidados. Todos los personajes tratan de moverse hacia el futuro, algunos con más éxito que otros, pero a pesar de sus ingentes esfuerzos aún les cuesta acarrear el lastre del pasado.

Estéticamente incluso, la nostalgia tiene una presencia viva en la obra, tornándose casi un personaje más. En repetidas ocasiones se utilizan colores determinados para destacar objetos, personas, lugares o situaciones del pasado, mismos que contrastan visiblemente con ilustraciones en blanco y negro.

Imagen 3. La manifestación cromática de la memoria en “Aguacafé” y “Tapao de doncella”. Páginas 50 y 93. En Recetario de Sabores lejanos.2020.

Pese a esto, los ocho cómics están articulados por memorias que ejercen una doble función: la de retrotraer al individuo a épocas más deseables, al tiempo que lo exhibe orgulloso de su tradición y le adjudica la responsabilidad de conservarla o transformarla. No se trata entonces de banquete de penas que causa pesadez y parálisis, sino más bien de una infusión de nostalgia que, aunque agria, energiza y moviliza.

El rol de la mujer

El papel de la mujer es a lo largo de las diversas historias, prevalente. No solo en todas aparecen mujeres, sino que en al menos seis de ellas son las protagonistas incontestables. La variedad en que son presentadas es también notable: entre amas de casa, matriarcas, investigadoras, ilustradoras, cultivadoras, líderes sociales, músicos y trabajadoras, la voz femenina se encuentra ampliamente representada.

Sea como guardianas de tradiciones ancestrales, expertas multiplicadoras del legado cultural gastronómico, opositoras férreas de un olvido inevitable, depositarias y transmisoras de la memoria histórica o como simples espectadoras, se percibe un interés constante por obtener una visión panorámica filtrada por el prisma femenino, dando cuenta de su especial importancia en las relaciones familiares de ciertas regiones y de su visibilidad en variadas ocupaciones.

Imagen 4. Tradiciones truncas en “Bala con carne serrana”. Página 80. En Recetario de Sabores lejanos.2020.

 

Pero no por numerosas están las mujeres exentas de las agonías del conflicto en esta obra. A pesar de su calidez y fortaleza, algunas son también representadas como seres vulnerables, desesperanzados o desconfiados. En algunos casos se sugiere cierta lucha interna por comunicar sus emociones y lidiar con sus miedos y traumas. Lo cierto es que la narración muestra en todo momento estoicismo y se abstiene de re-victimizaciones. El dolor se presenta siempre con dignidad y más como una invitación a la reflexión y al cambio que a la lástima estéril, tan común en obras de explotación.

Imagen 5. Una abuela se despide con amargura en “Aguacafé”. Página 51. En Recetario de Sabores lejanos.2020.

A modo de sobremesa

Recetario de Sabores Lejanos constituye una obra coral, con cabida para múltiples aristas del conflicto, sus causas y consecuencias. En ella, la diversidad cultural y geográfica se funde en un solo clamor nostálgico por la dignidad y la resistencia. La memoria histórica se conecta afectivamente con la gastronómica y juntas articulan una preparación exótica con ingredientes tan disímiles como la literatura, la antropología, la ecología, la investigación académica, la narrativa gráfica y la publicación comercial. Contra todo pronóstico, el plato resultante es, a pesar de sus necesarios bocados amargos, un manjar digno de probar y compartir.

Referencias

Moreno, Giovanny (2016). «Novela gráfica en Colombia: arte y memoria para el postconflicto», en Creación y Producción en Diseño y Comunicación, Facultad de Diseño y Comunicación, Universidad de Palermo, Buenos Aires.

Varios Autores (2020). Recetario de sabores lejanos. Cohete cómics, Bogotá.

Diego Cárdenas
Ibagué, Colombia. Becario de Doctorado en Literatura. Magíster en literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira. Profesor de Literatura Angloamericana en la Universidad del Tolima. Recientemente culminó la investigación “20 años de viñetas: una caracterización de tres autores de historieta colombiana” y se encuentra adelantando una nueva indagación académica respecto del conflicto y el post-conflicto en la narrativa gráfica colombiana. Es uno de los 8 miembros colombianos de la red internacional PACE ( Plataforma Académica sobre el cómic en Español). Actualmente dirige el grupo de estudio “Narrativa gráfica: instrumento y discurso” que se ocupa de investigar diversas temáticas relacionadas con el cómic.

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