«Ilustrar y hacer historietas me hace sentir que pertenezco a un lugar»: Lucía Ruiz

Lucía Ruiz reside entre dos mundos. Nació en Buenos Aires y creció en Bogotá. Sin embargo, en todos estos años ha sabido habitar en uno solo: «Ilustrar y hacer historietas me hace sentir que pertenezco a un lugar», afirma.

Es ilustradora y diseñadora gráfica. Estudió diseño en la Universidad Jorge Tadeo Lozano en Bogotá. En Buenos Aires hizo talleres de ilustración y narración gráfica en la escuela Sótano Blanco y en el taller de Mariano Díaz. En 2021 realizó el posgrado de Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU, UBA) en Ilustración Profesional y actualmente hace talleres con Delius. Fue parte del colectivo de narración gráfica Periférica narrativa al margen.

Su primera novela gráfica Hacia algún lado (2023) es el resultado de una experiencia personal, que se transforma en la historia de Violeta. Con ella trasgrede las creencias tan arraigadas que la productividad y el éxito han impuesto en nuestra sociedad, y que a nivel individual terminan limitando nuestra tranquilidad.

Después de que Violeta transita por situaciones de injusticia y frustración causadas por el exceso de un trabajo, sin valoración profesional y económica, decide dar un salto al vacío y entregarse a la incertidumbre del día a día para construir una vida auténtica y en calma. 

En blanco y negro, con una estructura narrativa dividida en tres partes (mandatos, educación y la cima), la artista logra desplegar en viñetas -enmarcadas con líneas rectas o curvas-, hechos y recuerdos. Con acierto hace zoom con dobles viñetas, hasta splash y doble splash pages a los procesos de pensamiento y emoción que atraviesa. Desde el lenguaje de la historieta nos sumergimos con ilustraciones en un mundo infográfico que resuelve y transforma la situación a modo de ecuación.

En esta conversación para Blast, Lucía nos contó sobre cómo vive el mundo de la historieta y el proceso creativo de la novela gráfica Hacia algún lado, editada por Aguará Guazú Editora en Buenos Aires.

Página y detalle de «Hacia algún lado» de Lucía Ruiz. Aguará Guazú Editora

¿Cómo surge la idea de dibujar Hacía Algún Lado?

Hacia algún lado surge en un momento de búsqueda laboral, en medio de la dificultad de encontrar un trabajo donde se valorará el conocimiento y respetarán los derechos laborales. Miraba hacia afuera y encontraba oportunidades de trabajo precarizado y la dificultad del acceso al trabajo para muchas personas, principalmente por el contexto económico. También me llamó la atención cómo la idea del emprendedurismo se instaló por completo en nuestra sociedad.

Como diseñadora gráfica encontré trabajo en una agencia de publicidad. Sin embargo, la exigencia sobre mi tiempo y la lógica publicitaria del éxito para trabajar como imperativo de vida, me resultaron abrumadoras. En paralelo, me anoté en un posgrado de ilustración en la FADU. Finalmente, me despidieron de la agencia de publicidad y comenzó La Pandemia. A partir de estas experiencias y reflexiones decidí armar una historieta, que entregué como trabajo final del posgrado.

¿Cuál fue la técnica que usaste para dibujar/ilustrar la novela?

 En un principio arranqué a hacer todo análogo, hice los bocetos en lápiz, luego lápiz azul y entinté en negro con un tablero de luz. Las últimas páginas las terminé de forma digital.

Muestra de «Hacia algún lado» de Lucía Ruiz. Aguará Guazú Editora

¿Cómo fue el proceso de creación frente a la estructura narrativa?

Trabajé como temática del proyecto el éxito e investigué sobre el tema. Me inspiré en la visión de Byung-Chul-Han, expuesta en La sociedad del cansancio (2010) y también en la novela gráfica Esclavos del trabajo de Daria Bogdanska (2018).

Empecé a escribir y desglosar algunas reflexiones que tenía escritas a modo de diario y, cuando empecé la cursada del posgrado, en 2021, esas reflexiones tomaron forma de guion. Después de sumar experiencias personales y un poco de ficción, salieron las primeras ideas para estructurar el relato. Armé el guion con dibujos muy simples para ir viendo cuántas páginas eran y en qué iba a terminar el relato. Luego, trabajé los textos y diálogos. Por último, pasé en limpio los bocetos para empezar a entintar.

Para la entrega final del posgrado armé una maqueta que terminó siendo el inicio de lo que es hoy el libro, pero el proceso fue un poco caótico. Cuando la editorial Aguará Guazú se interesó en el libro, estuvimos trabajando esa maqueta en conjunto. Esta decisión fue tomada con la maqueta (seguir trabajando el libro por dos años más).

Tuve una clínica de proyecto con Clara Lagos y lo estuve trabajando en el taller de Delius hasta que tomó esta forma final.

¿Cómo fue el proceso de creación de los personajes?

La protagonista, Violeta, surge como primera persona en el relato, como si se desprendiera de mí misma y luego la ficción transforma al personaje. El oso surge luego, pensando en esa voz de la publicidad que se instala en nuestras cabezas opinando sobre lo que hacemos, cómo lo hacemos y sobre todo lo que debemos ser para ser exitosos en nuestro mundo, en forma de vendedor en la tele. Lentamente el Oso se transformó en coprotagonista. Mi realidad fue mi inspiración para el resto de los personajes.

Página de «Hacia algún lado» de Lucía Ruiz. Aguará Guazú Editora

¿Cómo fue tu experiencia en la creando el guion y dibujando la historia?

Esta es mi primera experiencia armando una historieta larga. Fue difícil para mí armar un guion escrito. Arranqué desde el dibujo estructurando desde ahí y luego armé una especie de guion dibujado que me permitió estructurar la historia.

¿Cuáles son esas demandas que culturalmente nos obligan a aceptar como necesarias para lograr alcanzar nuestros sueños/deseos? ¿qué sucede cuando se rompe con todo eso?

Una de las demandas culturales que aborda el libro es el éxito como orden impuesto dentro de nuestras vidas, principalmente dentro del mercado del trabajo y la publicidad. Contiene una mirada crítica al cuestionar que no hay límites en el poder, en los deseos y las posibilidades de lograr objetivos. Es una demanda excesiva del positivismo e individualismo, donde uno se siente bien por ser altamente productivo, pero ¿qué sucede cuando se registra que no todo depende de uno mismo o cuando somos atacados por nosotros mismos por no poder, por inferioridad, insuficiencia o falta de oportunidades? Esto le sucede a Violeta la protagonista de la historieta.

¿Cómo te acercaste al mundo de la historieta?

Mi primer acercamiento fue por medio de la ilustración, que es uno de mis intereses principales. Todo empezó con una revista. En una Feria del Libro de Bogotá compré la revista Larva que tenía una selección de historietas hechas por mujeres. Después, además de Quino, las historietas que veía en los diarios y las clásicas de superhéroes, me acerqué a este mundo por medio de tiras de diferentes mujeres y colectivos como Chicks on comics.

Cuando descubrí esta forma de narrar empecé a leer autoras como Ana Galvañ y PowerPaola y quise leer más y más. Hasta quise hacer mis propias historietas. Arranqué un taller de Narrativa gráfica con Mariano Díaz en Buenos Aires. También como ejercicio participé en un colectivo de historieta «Periférica narrativa al margen», donde publicamos tiras semanales de ficción y divulgación. Después empecé a hacer mis propios fanzines y fui a feriar. Es algo que me gusta y quiero seguir haciendo, producir historietas.

¿Cuáles son tus principales referentes como artista?

Me gusta mucho el detalle en las ilustraciones. Adquirí una fascinación por las tramas y el trabajo en blanco y negro de artistas como Escher, Chris Van Allsburg y, por otro lado, Tove Jansson (sus tramas, personajes y cuentos) y Ulla Thynell (con la creación de mundos, animales, paletas y espacios de otro tiempo). También me inspiran las historias de libros infantiles de Mariana Ruiz Johnson, el uso de color y sus hermosos personajes.

¿Qué autores de historieta argentina y de historieta colombiana recomiendas?

Tatiana Torres (Tatee), Cami Comics, Powerpaola, Mariano Díaz, Sine, Delius, Pedro Mancini, Sole Otero, Quino ¡Hay muchos autores y autoras que me gustan! Sus trabajos se convirtieron en referentes de la historieta para mí.

Diana Romero
Diana Romero
Bogotana. Literata de la PUJ. Hizo un máster en edición digital con la UAH. Vive en Buenos Aires, donde se encontró con el cómic y estudia un posgrado en diseño comunicacional en la UBA.

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