Dinamitar la familia, una maravillosa elección

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En el primer manifiesto del movimiento dadaísta que escribió Tristan Tzara, al final de ese pliegue de palabras sin conexión dice: «Toda forma de asco susceptible de convertirse en negación de la familia es Dadá». Tal vez fijándose en esto, en la forma del asco que niega la familia, la artista belga Marriette Tosel le dio movimiento y forma a WC (Ediciones Vestigio, 2021) una suerte de tratado Dadá que descoloca algunas ideas que tenemos sobre lo que es una familia tradicional. En su intento de negación, que es gráfico y narrativo, Tosel, no solo descoloca esa institución nuclear de las sociedades, sino que, con atrevimiento, y con unas puntadas más que disruptivas, va dando formas a un juego en el que también se ofrecen algunas pistas para diseñar una nueva versión familiar, que es, de antemano, imperfecta.

«”Maravillosa elección….” pensó la tía.» WC Marriete Tosel. Ediciones Vestigio.

Apelando al juego de la sigla WC, Tosel, antes de mostrarnos las imágenes interiores del libro nos sugiere que la lectura será en un Water Closet, es decir, la lectura como dispositivo que se da en un cuarto de baño, un espacio donde se recogen y se evacuan las deposiciones, un espacio que sirve para orinar y evacuar el vientre en postura sentada. En este lugar, familiar por demás, la evacuación de lo no servible, como se sabe, es rutina diaria, mecánica. Siguiendo esa línea, podríamos insinuar que WC es una variación del urinario como obra, el objeto como burla, que en este caso es un objeto-espacio que sirve de ironía y crítica, tal y como lo hiciera Marcel Duchamp con La fuente que presentó en 1917.

Otra de las maneras de entender el juego de Tosel es extendiendo la sigla WC, ampliándola a su posible significado: Wonderful Choice, o para decir lo mismo de otra manera, lo que sucederá al interior es: una maravillosa elección o las maravillosas elecciones que podemos tomar al interior de un baño.

«La pareja planeó el embarazo perfecto. La cabeza del marido fue el primer vientre.» WC Marriete Tosel. Ediciones Vestigio.

De forma singular, el formato del libro que es reducido, alude a los conocidos diseños de las biblias de bolsillo, con sus esquinas plateadas, en tapas duras, mientras el título central aparece en una tipografía que simula la sigla en letras talladas. Todo en WC es rápido y momentáneo, desde la forma hasta sus narraciones internas, porque este es un libro que fue diseñado para no conducir a ningún lugar. En cada una de las tres historias, la interconexión es apenas visible, solo sabemos que se insinúan unas maneras de abordar las relaciones tradicionales de un matrimonio entre un hombre y una mujer. Relaciones que Tosel da por superadas o por lo menos, las desarma para mostrarlas de otra manera y con otras posibilidades más fluidas.

Es claro que en este libro Tosel se acerca a las novelas en imágenes que diseñó Max Ernst: La mujer de las 100 cabezas (1929), Sueño de una niña que quiso entrar en el Carmelo (1934) y Una semana de bondad o los Siete elementos capitales (1934). Ernst considerado una de las figuras fundamentales del movimiento Dadá y del surrealismo, dibujó en estos libros, una proyección de imágenes representando cuerpos andróginos, casas de muñecas con muñecas sin cabeza, animales antropomórficos, vísceras de sueños, imágenes inconexas que sugieren extrañas interpretaciones, referencias que pueden leerse en las imágenes que proyecta Tosel en WC, como sucede cuando vemos a un especie de ángel de la guarda con forma de divino niño y cara de vagina; el cuerpo de una hija con cabeza de gallina y alas; un santo patrono con cabeza de martillo y la imagen de un «cuerpo perfecto» sin extremidades, entre muchas otras. Respecto a esto último, como bien escribió Pedro Moura, en su blog Ler BD: «La autora, como es natural, no humaniza sus objetos en mira: los protagonistas de las historias son personajes completos al interior de sus diégesis, y le cae al lector el ejercicio de intentar comprender qué tipo y cuáles afinidades existen entre esas criaturas de papel y aquellas de carne y hueso, que ocupan la espuma de los días. Es precisamente por no humanizar que el discurso politizado de WC se vuelve no solo más eficaz sino perene, capaz de aplicarse, digámoslo así, tanto al pasado como al futuro, volviéndose una especie de guía eterna a las soberbias y la justicia intrínseca del poder político».

« Las virtuosas recibían un traje con aperturas para el uso conyugal.» WC Marriette Tosel. Ediciones Vestigio.

Otro de los elementos con los que podríamos aproximar al juego de WC es la relación entre las palabras, las cosas o las imágenes que se dan en cada página, que son una clara aproximación al ensayo visual Les mots et les images de René Magritte. Estas resonancias las podemos verificar en las concreciones gráficas que surgen en WC, en las cuales, a pesar de que las figuras están precedidas por una línea de texto, su orden o lo que se cuenta, puede ser interpretado de forma distinta; lo que disloca, al paso, las relaciones obvias entre significante y significado, porque cada relación y solidaridad entre texto e imagen es arbitraria y permutable, subrayando que no hay un vínculo necesario entre las líneas de texto y las imágenes.

Ahora bien, WC no es un ejercicio para tomarse en serio, aunque sí para ser imitado, que nos invita a pasar a ese baño de atrocidades e intentar replicar la propuesta de Tosel para dinamitar las imágenes de otras instituciones.

Mario Cárdenas
Estudió literatura en la Universidad del Quindío. Ha escrito en diferentes medios sobre cómic y literatura. En sus ratos libres se dedica a tomarle fotos a "Caldera" su Bull terrier.

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