La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) es uno de esos eventos a los que se tiene que ir al menos una vez en la vida si es que el mundo editorial está dentro de nuestros intereses; ya sea desde la escritura, ilustración, edición, producción editorial o por el solo gusto de leer…
La Expo Guadalajara es la casa de la FIL durante sus 9 días de duración. Ubicada al sur de la ciudad, no solo es el espacio que cobija a editoriales de todo el país, Latinoamérica y el resto del mundo, sino que aloja uno de los espacios más importantes para la narrativa gráfica de la región: el Salón del Cómic + Narrativa Gráfica. La primera versión de este Salón se realizó en 2017; el entonces Coordinador de Atención a Expositores, Armando Montes de Santiago, fue la persona encargada de darle vida a este lugar. El número de stands aumenta cada año y el flujo es notorio, es un espacio que atrae la atención del público general y no solo de quienes nos ocupamos y trabajamos en esta esfera artística.
Hace 9 años viví en Guadalajara, con la bendición de alojarme en el pleno centro de la ciudad, pero, con tan mala suerte de perderme la Feria. Por ello, cuando me ofrecieron hacer una residencia para fines del año pasado en la Casa del Autor en Zapopan1 (CAZ), lo primero que pensé fue: «por fin tendré mi revancha y asistiré a la FIL por primera vez». Pero ojito, lo haría haciendo parte de la CAZ, dato importante para lo demás que contaré.
Entre el hacer una residencia, desarrollar proyectos, visitar la segunda Feria del Libro más importante del mundo y escribir este texto, me topé con una serie de aprendizajes que habrían sido muy útiles saber de antemano. Así que decidí hacerles parte integral de este escrito.

Quiero también aclarar que muchos son los hechos a narrar antes de entrar a lo que nos convoca: el Salón del Cómic + Narrativa Gráfica. Pero es imposible para mí desligar mi paso por la CAZ de lo que veo y experimento en el Salón.
Dicho esto, el primer paso a seguir que, aunque obvio, no está de más: revisa las fechas y de preferencia que estés en Guadalajara durante los días de la FIL, que casi siempre ocurre a inicios del mes de diciembre.
Para empezar, la FIL es un mood, un estado en el que estás y no un evento al que simplemente asistes. Exige preparación, resistencia y adaptabilidad, porque lo más seguro es que todo lo que planees sencillamente no lo cumplas. Actividades oficiales, actividades de las que te enteras con una semana de antelación, o incluso estando allá presente; piensas que saldrás de allá a cierta hora, pero se hace más tarde; conoces a esa artista, escritora, editora, en fin, y cambias tu rumbo. Todo puede pasar, pero lo que sí es fijo: encontrarás proyectos increíbles y también te vas a enfermar.
Segundo paso: déjate sorprender, prepárate para lo espontáneo y carga antivirales, entre otros medicamentos.
Oficialmente mi FIL arrancó el primer día, con gafete de profesional por el programa FILustra, con acceso exclusivo a charlas, talleres, revisiones de portafolio, entre otros; así que pude ver un poco de la dinámica antes de la apertura al público y antes de la inauguración del Salón. Sucede que los primeros días el Salón no existe, en la noche del quinto día, lo que se conoce como el Área Internacional desaparece un poco: varios stands se retiran y se monta el Salón del Cómic + Narrativa Gráfica para su inauguración al día siguiente. Los proyectos que fueron seleccionados con meses de anterioridad pueden empezar su montaje a partir de las 9 o 10 de la noche, y eso fue lo que hicimos con la Casa del Autor: montar el stand para que al día siguiente estuviese todo listo para el público.
Extraoficialmente, la FIL empieza muchísimo antes. Como residentes tenemos derecho a ese cupo en el punto de la CAZ, así que se debe de tener material listo para el momento en que se realiza inventario. Diseñar, maquetar, imprimir, cortar, doblar, plegar, empacar, o pagarle a alguien para que haga todo lo anterior. La FIL, además, tiene una política respecto al tipo de material que puede incluirse para venta en el Salón, y es que un mínimo del 80% de la mesa debe de ser libro (fanzine, libro álbum, novela gráfica…) y deja poco o nada de espacio para otros materiales (stickers, llaveros, camisas, en fin).
Para efectos de un mejor entendimiento de mi situación y de lo difícil que es ser objetiva con esta narración, diré que el día anterior al montaje tuvimos posada2 en la residencia y me acosté cerca de las 5 de la madrugada bailando cumbias y haciendo otras necedades. No sé cómo sobreviví a eso, estar algo —muy— enferma del estómago y tener revisión de portafolio en el stand de Bologna, todo en el mismo día, todo antes de montar. Ah, claro, yo estaba en el equipo de montaje … de lo que el cuerpo y la mente son capaces.

Autorizaron la entrada después de las 9:30 p. m. y el ánimo desfallecía, aunque no era una tarea complicada; a fin de cuentas, era tarde y dormí dos o tres horas. Debimos quitar algunas cosas del stand anterior, vinilos y pegatinas y luego coordinarnos para pegar la marquesina de nuestro lugar; acomodar bien los fanzines y merch que previamente habíamos contabilizado entre los equipos conformados por residentes y pasada la medianoche ya estábamos saliendo de allí.
El primer día del Salón me lo perdí. El montaje me dejó muerta, la enfermedad me dejó muerta, la posada me dejó muerta. Para el segundo, llegué hacia el medio día después de atravesar la ciudad y con una gripa a punto de estallarme (spoiler: no lo hizo, pero sí la pasé mal). Del centro de Zapopan, donde está ubicada la CAZ, a la Expo Guadalajara hay buen trecho, se necesita salir con tiempo porque la ciudad realmente colapsa. Al llegar, decidí también que haría como si fuese mi primer día, como si no conociese nada de la FIL. El problema es que entré por el área de profesionales, así que fingir sorpresa costaba, y todo estaba muy muy lleno.
Tercer paso: al que, madrugada, dios le ayuda, pero no importa si es la FIL, igual no te va a ayudar. Sal temprano, sal con tiempo, no caigas en la desesperación.
Y ahora sí. A lo que vinimos.
Lo primero que llamó mi atención al entrar por el área de profesionales (en dirección contraria al ingreso general) fue La Fábrica de Cómics; una iniciativa gratuita, con previa inscripción, cuya convocatoria por lo general se publica en el primer semestre y si te seleccionan te otorgan 2 o 3 días de exposición en diferentes horarios de los 4 que dura el Salón. Te ofrecen una mesita durante tu jornada y puedes exponer historietas, merch (aunque ya sabemos que la FIL tiene políticas respecto a esto) y su fin realmente radica en la interacción con autor_s, conversar de sus propuestas, la venta claro está, firma de libros; se encuentran autor_s emergentes, en proceso de publicación, sin importar en realidad cuantos libros hayas publicado, si no se han publicado.

Cuarto paso: dedícale tiempo a charlar con las personas detrás de estos proyectos. Tienen ideas muy interesantes, gráfica que se sale de los modelos y estéticas tradicionales en la mayoría de los casos, y en general son autor_s de México.
Cuando la marea de gente me dejó avanzar, descubrí a Pura Pinche Fortaleza Cómics, una editorial mexicana, especializada en historietas y novela gráficas, y que desde el 2019 convoca a nacionales y personas extranjeras radicadas en México a participar de su Premio Pura Pinche Fortaleza de Novela Gráfica, en donde el proyecto ganador se incorpora al catálogo que, dicho sea de paso, agrupa ediciones bellamente cuidadas y atractivas. Conversando con Jazmín Estrada, correctora de estilo de la editorial, menciona la necesidad del equipo por autoeditarse como el génesis de este proyecto al que de lejos se nota su pasión por producir libros únicos que consoliden a México en el panorama de la historieta.![]()

Quinto paso: llévate, aunque sea un libro ganador del Premio. Te prometo que no te arrepentirás.
En el siguiente pasillo, entre el ruido, libros de Penguin Random House y stands tradicionales, algo me estimuló visualmente. El stand de Una Editorial Grande apareció como un pequeño pero gran oasis; bajo la consigna de «Los cómics te romperán el corazón» encontré un nutrido conjunto de historias y gráfica muy difíciles de ignorar.
Su filosofía como editorial se basa en «lo mejor que puedan hacerlo», según uno de sus miembros, el ilustrador Iván Mayorquín, en donde la visión autoral se convierte en el centro de su selección y su foco en qué es distinto e interesante dentro del abundante material y producción de obra.

De manera personal, quiero resaltar el título Lo Contrario A Un Volcán de Luis Safah, exresidente también de la Casa del Autor en Zapopan y de La Maison Des Auters de Angulema. Un proyecto que me atravesó e inspiró de diversas maneras y que fue recientemente publicado por la editorial. Doy fe de su promesa sobre los corazones rotos al tiempo que encuentras estructuras e historias diferentes.
Algo vintage, pero a la vez fresco noté en el stand de La Sociedad del Trazo Errante, la unión de cuatro jóvenes, artistas independientes de historieta, de diversos lugares de México y ganador_s en SecuenciArte3 en diferentes años. Para esta edición de la FIL deciden juntarse y fundar una revista colaborativa llamada Carnaval, cuya primera edición es un bello homenaje a Mad Magazine e invita a sus cuatro miembros, Pau Izumi, Giselle Agassini, Ramses Rossainzz y Daniel Luna, a dibujar y continuar explorando la identidad visual de cada cual a la vez que se piensan formas de resistencia frente a un panorama incierto como lo es el arte. La segunda edición de la revista está en proceso y recomiendo no perdérsela.
Algo similar ocurre con Zineuronas, proyecto editorial autogestionado, que inicialmente fue formado por la segunda generación de la CAZ y que en la actualidad es producido por Jozz Ojeda, Lizeis, Thalía Machuca y Zayha. Desde su fundación realizan una antología anual que reúne historietas de diferentes artistas al interior de la república e internacionales, siempre con intención de diversificar la participación y experimentar con formatos, estilos, temáticas, en fin. Elementos como la paleta de color de cada número, el diseño de sus portadas, la atención que ponen en cada convocatoria, reafirman la calidad de este proyecto, así como su búsqueda disruptiva.
Por acá va el sexto paso: si ves una antología, revista colaborativa, unión de autor_s bajo un solo título, no desperdicies la oportunidad y llévate ese ejemplar, que seguro no lo vas a volver a encontrar.

Hablando de la variedad de artistas, imposible no mencionar a la Casa del Autor en Zapopan que cada año congrega a artistas residentes y las propuestas que tenemos no sólo de historieta y narrativa gráfica, sino también de ilustración, diseño, derivados de animaciones, adelantos de los proyectos que realizamos durante nuestras residencias, entre otros.
Como este, existen más proyectos que congregan a diferentes artistas, no necesariamente bajo un título o una publicación. Por ejemplo, Independientes Extraordinarios es un grupo de 4 autores que trabajan de manera independiente pero que deciden llegar en conjunto a la FIL: Edu Molina (Argentina), que ha sido editado en Pura Pinche Fortaleza, Daniel Ortiz Celestino (San Luis Potosí), Pavel Ortega (Veracruz) y Leonel Díaz (CDMX), todos dibujantes y creadores de series de cómics. Cada uno con un estilo, temática e intereses diferentes y apoyando el trabajo del resto.
Bajo un esquema similar encontré a l_s artistas de cómic Pauu Márquez, Luis Castillejos y Marie Murillo. En un mismo stand fue posible encontrar tanto los libros, revistas o antologías que han autopublicado como los libros de los que sellos editoriales se han encargado. Como novedades literarias de esta edición, Luis Castillejos se presentó con Dientes de Leche publicado por la editorial mexicana Trillas, y Pauu Márquez con La Secretaria del Inframundo, en coautoría con Montserrat Castro, y como parte también de su segunda residencia en la Casa del Autor en Zapopan.

El tiempo en la FIL parece que es mucho, pero la realidad es que es efímero. No es posible conocer todo y no es posible hablar de todo. Para dar por concluido mi recorrido quiero al menos mencionar a El Templo de Bacatá, un proyecto colombiano que combina historias y aspectos de la Colombia precolombina, cuya investigación es bastante cuidadosa. Changos Perros, con historias cortas para reír, llorar, indignarse, con las que cualquiera se identificaría. Y por supuesto aludir también la presencia de Espacio Moebius de Argentina y Cohete Cómics de Colombia, dos referentes de la historieta latinoamericana.

Por lo demás, el Salón tiene un programa cargado de actividades en el Foro Rius, en honor al historietista Eduardo del Río «Rius». Entre conversatorios, presentaciones de libros, actividades de promoción y entrega del Premio Pura Pinche Fortaleza, se dialoga también en torno al quehacer, la búsqueda de espacios de promoción, artistas con los cuales colaborar en un futuro o referentes y fuentes de inspiración de todo tipo. Interesante ver también cómo coinciden espacios de impresión y exhibición (del Área Internacional que no se desmonta y permanece hasta el final de la FIL) con stands del Salón del Cómic, que nutren el panorama de la autoedición que en últimas es lo que predomina.
Quiero ser honesta y decir que sin esta crónica es probable que no me hubiese dado el chance de vagabundear y conversar con tantas personas. Mi foco se encontraba en mi responsabilidad con el stand de la Casa del Autor y, aunque seguro me hubiese dado la vuelta, mi atención podría haber estado en otro lado al visitar los proyectos.
Fue también la excusa perfecta para comprar más historietas sin sentirme culpable. ¿Qué puedo decir? La labor periodística estará siempre primero. No, mentira, la gráfica estará siempre en mi primer lugar y qué bendición que sea lo que nos une con tantos otros talentos.
El último paso para un primer Salón del Cómic increíble: ríndete. Ante el descubrimiento de ese o esa autora; ante la historieta que toca una parte profunda o superficial de ti; ante el cansancio por el recorrido o porque te engentaste; ante el caos y la comida cara; ante México; ante todo lo que puedas ver; ante uno de los eventos de cómic y narrativa gráfica más importantes de Iberoamérica.
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PD: un texto que recomiendo a propósito del Salón en años pasados:
1 Zapopan hace parte del área metropolitana de Guadalajara.
2 Fiesta decembrina en México que incluye, pero no se limita a tamales, piñata, juegos, y demás.
3 Estrategia gestionada por Pixelatl que promueve a autores de cómic e ilustración a través de un concurso anual y posterior publicación de ganadores y menciones especiales
