«Las historietas son un mercado de nicho en casi todas partes»: Ivette D Giraldo

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Ivette D Giraldo (Medellín, 1982) es comunicadora-social periodista de la Universidad de Antioquia, especialista en Publicidad y máster en Edición de la Universidad Autónoma de Barcelona. Cuenta con una larga experiencia en trabajo de edición, sobre todo como revisora, evaluadora y como editora, para varias universidades y editoriales de Bogotá y Medellín. En el año 2015 se mudó a Brasil, y en 2016, junto a su esposo, el dibujante Rodrigo Rosa fundó la editorial Figura Editora. Con Figura Editora ha recibido tres premios HQ MIX, que reconocen cada año las mejores publicaciones de historieta en Brasil.

Hace unos días hablamos con ella, acerca de su trabajo en Figura Editora y esto nos contó:

¿Cómo surgió Figura Editora?

En 2011 estaba cursando el Máster en Edición en Barcelona, y allí conocí a Rodrigo Rosa, mi esposo, que es un reconocido ilustrador e historietista brasilero. El plan de ambos cuando iniciamos el curso era tener una editorial. Esa idea empezó a tomar forma cuando nos mudamos a Brasil, en el 2015. En el 2016 lanzamos el primer libro, de un autor que llevaba 40 años sin ser publicado en Brasil: Sergio Toppi. Tuvo muy buena acogida, y eso marcó una línea muy clara en nuestra editorial que se enfoca en rescatar grandes autores que estaban olvidados en el país. También iniciamos una colección de art books, algo que también es muy poco publicado en Brasil, y queremos empezar a publicar historieta contemporánea. Nuestra idea es convertirnos en referencia de libros de ilustración, sea historieta, art books, artist’s editions.

Portadas del volumen 1 y 2 de “Sharaz-De” de Sergio Toppi. Figura Editora.

En Brasil la publicación de historietas es mucho más amplia de lo que conocemos en Colombia, los trabajos de editoriales como: Mino, Veneta y Figura son una muestra activa de todo lo que se está realizando. ¿Desde su perspectiva y experiencia cuál es el panorama de la edición y lectura de historietas en Brasil en los últimos años?

Bueno, el mercado brasilero definitivamente es más grande y diverso que el colombiano; además de grandes editoriales de historieta como Panini, Mythos o Quadrinhos na Cia, hay un movimiento independiente y alternativo importante desde hace años. Y este ha venido creciendo. Hay consenso en que estamos atravesando por una muy buena época, con grandes lanzamientos todos los meses, y sobre todo, con mucha diversidad, que es lo que hace rico a un movimiento cultural. Pero ese crecimiento va de la mano con nuevas formas de distribuir, de vender y de divulgar. En ese sentido, la diversificación editorial de Brasil a partir de pequeñas y medianas editoriales es muy interesante.

Una página de “Sharaz-De” de Sergio Toppi. Edición de Figura Editora.

¿Cuáles son los puntos fuertes?

Nosotros, por ejemplo, fuimos una de las primeras editoriales de historieta en hacer nuestros lanzamientos por crowdfunding, hace cinco años; empezamos a usarlo realmente para obtener fondos, y terminamos formando una comunidad con la que conversamos siempre, que escogen las portadas de los libros y opinan sobre la edición, así que hoy la usamos como plataforma de preventa para mantenernos en contacto con nuestro público. Trabajamos primero con ellos y después distribuimos a las librerías; invertimos el orden, porque la distribución convencional no es un proceso rentable para una editorial pequeña. Ya hoy se pueden encontrar muchas más editoriales publicando por medio de crowdfunding.

Una página de “Sharaz-De” de Sergio Toppi. Edición de Figura Editora.

Un segundo movimiento fue el de los youtubers, digámoslo así. En 2017 surgió la editorial Pipoca e Nanquim, que ya era un canal de YouTube muy conocido de reseñas de historietas. Sus fundadores eran editores de Panini y decidieron formar su propia editorial. En esa época había una enorme crisis con las mayores librerías del país, que estaban en quiebra y dejaron de pagar a las editoriales; es decir, era un momento terrible para abrir una editorial, así que ellos buscaron alternativas e hicieron un convenio directamente con Amazon, que les paga por adelantado, y han crecido bastante, incluso en medio de la crisis. Siguen siendo un excelente canal de divulgación de su propio catálogo, pero también dan mucho impulso al resto de las editoriales.

¿A qué dificultades se enfrentan?

Entonces, hay enormes dificultades, por la quiebra de grandes librerías (como la Livraria Cultura y Saraiva) y el cese de pagos; por los obstáculos que pone un Gobierno como este, y por la constante crisis de nuestros países. Pero también hay un mercado que está innovando, un universo de divulgadores en blogs y YouTube que ayudan mucho en la divulgación de pequeñas editoriales, y lectores que apoyan todo este movimiento.     

El primer libro de Figura fue Sharaz-De de Sergio Toppi. ¿Cuáles fueron las motivaciones para iniciar con este álbum?

Fue un libro que escogió Rodrigo, pues era una de sus grandes referencias como ilustrador. Toppi era un autor que representaba muy bien lo que queríamos con Figura, pues rompe particularmente las barreras entre ilustración e historieta, con una narrativa que mezcla perfectamente estos dos lenguajes. Y es un artista impresionante.

Además, llevaba cuarenta años sin ser publicado en Brasil y este era también uno de nuestros objetivos, rescatar a grandes historietistas e ilustradores que nunca habían sido publicados o llevaban mucho tiempo sin ser publicados aquí. Así que detrás de Toppi vinieron muchos otros grandes nombres, todos ellos autores casi inéditos, innovadores y de referencia. El último libro que estamos publicando es un art book de Frank Frazetta, el primero en llegar al Brasil; no es una historieta, pero recoge la misma idea que teníamos con Toppi.  

Portada de “Mort Cinder” de Hector Oesterheld e Alberto Breccia. Edición de Figura Editora.

En Figura están trabajando por la edición de historietas con escasa circulación en Brasil, como los trabajos del mencionado Sergio Toppi, Alberto Breccia, Oesterheld, o Hugo Pratt ¿Qué impactos han tenido con una apuesta tan marcada?

Empezar no es fácil, pero nos ayudó justamente que fuera una propuesta tan particular. El libro de Toppi llamó mucho la atención; salió en varios artículos y canales, y ganó el Premio HQ MIX como mejor publicación de clásico de ese año en Brasil. Entonces, ya desde nuestro primer libro pudimos tener alguna notoriedad.

Página de “Mort Cinder”. Figura Editora.

Después vino Mort Cinder, publicamos los archivos originales que habían acabado de recuperar en España. La edición que circulaba hasta el momento era la que venía de Argentina, con las fallas de impresión de la época, y en nuestra edición se pueden ver bien los detalles de los trazos de Breccia, además de las páginas tal como fueron publicadas en las revistas, sin cortes ni cambios. También ganó el Premio HQ MIX. Entonces, no solo han sido los títulos, el tipo de ediciones que hacemos les han dado mucho impulso.

El impacto creo que ha sido importante, tanto que hoy se habla de una moda del cómic argentino en Brasil, que empezó en gran parte con la publicación de Mort Cinder hace cuatro años, y han surgido varias nuevas editoriales con mayor interés en rescatar autores.

Interior de “Ernie Pike” de Héctor Germán Oesterheld y Hugo Pratt. Edición de Figura Editora.

Para una editorial pequeña como Figura, con sede en Porto Alegre, ¿de qué manera organizan la divulgación, distribución y la gestión de prensa en otras regiones de Brasil?

Bueno, en realidad empezamos en Porto Alegre, pero hemos estado en otras ciudades y hace un año nos mudamos definitivamente a Sao Paulo. No nos mudamos solo por la editorial, pero sí facilita algunas cosas, sobre todo la distribución, y facilitará la participación en eventos presenciales cuando acabe la cuarentena. La divulgación siempre la hemos hecho sin problema por medios digitales y viajando de vez en cuando a eventos. Y por suerte, hemos tenido acogida en medios tradicionales, como Folha de Sao Paulo y Globo, pero sobre todo en medios pequeños que apoyan mucho la divulgación y son una parte importantísima del ecosistema editorial.  

El hecho de hacer la preventa por crowdfunding también nos ayuda mucho con la divulgación, porque intentamos crear contenido durante toda la campaña, la gente se involucra más y salimos en las newsletters y en las redes de la plataforma (Catarse.me), que tiene muchísimos seguidores. Cada día intentamos mejorar, pero sin duda esos aspectos que mencionas siguen siendo los mayores retos para una editorial pequeña.

Una página de “Mort Cinder”. Edición Figura Editora.

En Colombia muchos de estos autores por lo que apuesta Figura no son editados por editoriales nacionales. Para adquirirlos, hay que importarlos o comprarlos afuera, muchas veces a costos muy altos. ¿Por qué es importante fortalecer el trabajo de edición nacional?

Sería importantísimo, porque sin editoriales tampoco va a crecer el universo de autores y de lectores. En Colombia han surgido muchos movimientos, editoriales y eventos que están haciendo un gran esfuerzo para mejorar el mercado de historietas. Pero falta mucho apoyo del Estado y también que surjan editoriales independientes más grandes o que busquen alternativas para obtener capital (como el crowdfunding) para competirles a las grandes editoriales o filiales españolas. Porque ese es un gran obstáculo y quizá la razón por la que esos títulos en particular no son publicados en Colombia.

Hay una cosa de la que se habla poco y es que Colombia es casi una colonia editorial. Cuando yo compro los derechos de un libro, lo que compro es el derecho a publicarlo en una lengua y un territorio, en este caso, portugués/Brasil exclusivamente. Pero casi todas las editoriales que publican estos grandes títulos en España tienen una filial en Colombia, y compran todos los derechos en español en un solo paquete; no sé si logran incluir a México, que tiene un mercado editorial fuerte, pero con frecuencia incluyen a Colombia. Es decir, acaparan los derechos, así no vayan a editar ese libro en el país. Por eso dependemos tanto de las importaciones, algo que me parece terrible para los lectores y para el mercado editorial nacional. Es un tema del que hay que empezar a hablar y buscar soluciones, porque atraviesa todos los géneros, no solo las historietas. En la literatura es bastante común que las ediciones vendidas en Colombia tengan traducciones españolas.

Claro que hay alternativas para tener autonomía editorial: enfocarse en autores menos disputados, descubrir (o redescubrir) autores antes que esas grandes editoriales, apostar a la creación nacional. Todo eso lo están haciendo varias editoriales hoy, y creo que hay apostar cada vez más alto, para independizarnos como editores y como lectores, y para no depender de lo que sea rentable para una editorial extranjera.

Portada de “Informe sobre ciegos” de Ernesto Sabato y Alberto Breccia. Edición Figura Editora.

Pegado a esto, ¿reciben apoyos del Estado?, ¿cuáles son las oportunidades que existen en Brasil para la edición de historietas?

Nosotros, no. Pero el Estado sí compra muchos libros de historietas para distribuir gratuitamente en las escuelas, y con eso aporta económicamente a las editoriales y al mismo tiempo forma lectores. Los gobiernos locales también hacen convocatorias y entregan estímulos importantes para los autores; es decir, para muchos autores al mismo tiempo, no para dos o tres. En Colombia esos apoyos son casi simbólicos; así no hay cómo tener impacto en el mercado, en la producción o en los lectores. Brasil lleva mucho camino recorrido en ese sentido, aunque aún falte, porque pocos autores pueden vivir exclusivamente de sus publicaciones.

Pero quisiera resaltar que hay más caminos. Nosotros recurrimos al crowdfunding, que se ha convertido en un medio importantísimo para autores independientes y editoriales en varios países. Amazon, por otro lado, ha sido una ayuda y una amenaza al mismo tiempo; por un lado hace compras directas y no por consignación, pero por otro está concentrando mucho mercado. Por eso, creo que es necesario también buscar oportunidades de forma independiente, combinar varias formas de financiación. Lo más importante es que haya lectores, y en Brasil los hay.

Como editora colombiana radicada en Brasil ¿Tiene algún interés en las historietas colombianas que se han publicado en los últimos años? ¿Alguna historieta que le gustaría tener en su catálogo?

Conozco a varios autores, algunos personalmente, y que me gustan mucho, pero que no encajan en nuestro catálogo hasta aquí; solo hemos publicado un libro reciente, de la artista china Zao Dao. Pero ahora que vamos a empezar a publicar también libros contemporáneos, estaremos muy pendientes de Colombia y de otros países de Latinoamérica, porque fuera de Argentina, llegan muy pocas historietas latinoamericanas a Brasil.

Por último, dos preguntas más… ¿cómo definiría la edición de historietas? 

Bueno, no sé si la pregunta es por la edición del contenido o el proceso de producción y publicación.

Del contenido…

Nosotros nos enfocamos mucho en la edición del contenido. Yo venía de editar textos literarios, y desde el principio dimos mucha importancia al texto, a la traducción y a la revisión. Pero las historietas tienen sus propias reglas. El texto es más cercano a un guion de cine que a un libro de literatura, y hay que saber interpretar tanto el texto como los aspectos técnicos del diseño, y la función de cada uno para la historia. Es diferente, por ejemplo, a editar un libro ilustrado, en el que la imagen cumple otra función, no necesariamente narrativa. Pero esas revisiones más detalladas solo son posibles en un libro en el que acompañas al autor o autores desde cero. Publicar traducciones o libros que ya están en el mercado no permite hacer cambios en el contenido. Oesterheld, por ejemplo, acostumbraba escribir textos muy largos y dejar poco espacio para la ilustración (parece que eso era motivo de discusiones con Hugo Pratt); provoca cortarlo un poco, pero en un libro que está siendo republicado te enfocas es en la traducción, en el lettering, en la calidad de las imágenes.      

¿Cuáles son las diferencias respecto a la edición de otro tipo de textos?

Sobre el proceso de producción, es un libro mucho más caro de hacer que uno de literatura, o por lo menos para algunos tipos de ediciones. Y tratándose de imágenes, es muy importante enfocarse en los aspectos técnicos también. En los libros de literatura, el tamaño y el papel acostumbran estar predefinidos por género o colección. En una historieta, es importante pensar qué tamaño necesita un tipo de diseño en particular, qué formato, cómo salen los colores impresos en determinado papel. En nuestra colección de historietas no hay uniformidad, usamos varios tamaños y papeles diferentes, solo unificamos las series.    

Finalmente, los tirajes con seguridad son menores que los de otro tipo de libros. Las historietas son un mercado de nicho en casi todas partes, por eso es tan importante encontrar formas alternativas de publicar que sean rentables incluso con tirajes relativamente pequeños.

Mario Cárdenas
Estudió literatura en la Universidad del Quindío. Ha escrito en diferentes medios sobre cómic y literatura. En sus ratos libres se dedica a tomarle fotos a "Caldera" su Bull terrier.
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