Tiras para ver y esuchar

Hace exactamente un año que conocí el trabajo de Catalina Murcia Alejo. Fue en la Casa Tragaluz. Lo poco que vi en ese momento me recordó una forma de las historietas que parecen un lugar superado o transitorio: historias cortas, en cuatro viñetas o menos. Para algunos historietistas no es un lugar de paso, hay dibujantes que insisten en esta forma alejándose del mandato de la historia larga. Varios detalles llamaron mi atención en su línea y la economía de los recursos: una precisión en el uso del espacio sumada a una evidente claridad narrativa que permite que la vista se desplace entre las composiciones y vuelva sobre las partes o el cuadro completo. Lo del cuadro completo es importante; volveré a esto más abajo. Como el interés se alargó, busqué su trabajo y lo empecé a seguir en Instagram. Sus tiras, como en otros casos similares, se ajustan exactas al carrusel de imágenes: una parte, otra, y otra, otra y luego el cuadro completo. Recuerdo que leí piezas dando los saltos, aún lo hago, como una forma de armar y encajar cada elemento.

«Compañía»: El lugar como espacio en la narración.

Algunas de esas tiras fueron publicadas este año por el sello Cohete cómics bajo el título: Chicorito me escucha. Imposible no recordar a los Mutts de Patrick McDonnell. Aunque en las tiras de Catalina la referencia no opera como influencia directa, más allá del eco a la forma, el protagonismo de un perro y su relación con un humano. Al contrario de los Mutts, donde perro y gato hablan, y más; en sus tiras se profundiza una relación con su habla y la escucha del otro, su perro.

Portada de Chicorito me escucha. Edición de Cohete cómics.

Decirlo así parece sencillo porque la construcción tiene más detalles para que todo funcione. Chicorito no habla, pero escucha, Cichorito no habla, pero hay gestos de lenguaje con sus orejas, su cola y nariz. Chicorito no habla, pero sus ojos cambian según lo que escucha, Chicorito está vivo, su cuerpo está vivo y lo que escucha, y la forma de recibirlo se expresa en los dibujos: en los movimientos; los puntos donde se ubica, lo lejos o cerca, cuando aparece de un lado, del otro. Su cuerpo está ahí como una guía que conduce la vista. El perro mientras escucha navega por las viñetas como una respuesta a todo eso que se dice y sucede en un espacio corto.

«Hojas»: Una tira continua en la que se camina por las viñetas.

Chicorito entonces escucha, pero es mucho más. Es también testigo y cómplice. Las escenas -cada historia en bloques- están diseñadas para que todo aquello que sucede se integre a los espacios. Es un juego de tiempo, espacio y ritmo conjugados con el modo de ver. La mirada busca al perro que no habla, pero que dice o está de otro modo. Este no es un recurso original de la dibujante, hay otros casos que se podrían enumerar para señalar coincidencias, sin embargo, en estas tiras su presencia e instalación es determinante. No es fácil hacer que un personaje sea tan protagonista solo escuchando. Tal vez acá reside uno de los valores de estas tiras, un mostrar de otro modo, la historia que se dice y se escucha, todo esto sumado a la flexibilidad que le aporta el estilo cartoon a las historias. En este caso, y es algo que podemos revisar en las ochenta tiras que trae el libro, cada una no es igual a la otra, el recurso cambia, no es el mismo patrón, tanto lo que se cuenta como la construcción varía, y no de formas mínimas porque el esfuerzo está puesto en otros recursos: en la manera de dibujar los espacios, en el enfoque de cada historia contada. De modo que en algunos casos las palabras pueden salir como pasa en las tiras silentes. La acción y la construcción es suficiente para lo que se quiere contar.

«Esfuerzo»: en esta tira estar arriba y estar abajo son esenciales en la narración.

Otro de los aspectos que me parece importante señalar es la disposición de las viñetas: una retícula de dos por dos. Dos viñetas encima de las otras dos que nos dan un cuadro. Acá es cuando vuelvo a la idea del cuadro. Si bien en Instagram cada viñeta puede leerse un tras la otra, la acumulación al final conduce al cuadro, a que se arme un cuadro de otros cuadros. Estas no son tiras horizontales para que sean leídas de forma lineal (secuencial). Sabemos que la historieta no es un arte secuencial, como se insiste a cada tanto, olvidando que esa idea es tan atractiva como discutida. En el libro publicado por Cohete cómics cada cuadro de viñetas nos invita a encajar las piezas, con construcciones que muestran que algo está arriba, y algo abajo, que su arquitectura tiene niveles, que lo que vemos no es cuestión de desplazamiento. Si intentáramos disponerlas de otro modo la estructura narrativa cambiaría, como el caso de la tira: «Esfuerzo». Ahí Chicorito está al revés escuchando desde el piso, luego, en la tira de al lado vemos desde arriba, en una cama está Catalina y abajo, en lo que parecía estar al revés, está Chicorito. Se completa así el nivel entre uno y el otro. En las otras dos esta disposición es más clara respecto a la posición y el modo de ver y escuchar, de los puntos en los que están sus personajes. Lo que hace entonces la dibujante es jugar con los bloques para narrar y acomodar el espacio.

«Patios», una tira con desplazamientos y formas de construcción.

Hay otros ejemplos de esto cuando los espacios son más grandes: en la tira «Patios» cuando vemos el ascenso en bicicleta coronan la montaña, o en «Hojas», cuando la continuidad del paso se une a la continuidad de las viñetas. O en la tira que dibujó en su paseo por el municipio de Jericó, Antioquia -que fue publicada después de que saliera el libro-. La tira es un paseo por el pueblo, pasar fijándose por las casas y los balcones que se suspenden en las faldas, subir y bajar por calles, escaleras y andenes. Una página continua donde vemos los detalles, y su conjunto.     

Una tira que representa el viaje por Jericó, Antioquia.

Hasta acá no he hablado en detalle de las historias, que además están tituladas como lo he mencionado antes: «Vacaciones», «Tiempo», «Queso», «Límites», «Actitud», «Paso», «Confusión»…. Cada tira es un fragmento de la convivencia entre Chicorito y Catalina. Un momento. Lo que pasa entre un día y el otro. Las tiras son formas de lanzar preguntas que no siempre necesitan una resolución, de reflejar las rutinas, de ver pasar el tiempo entre la angustia, la felicidad y la urgencia. Al final, queda una sensación, la de ser testigos, lo que escuchamos cuando leemos: la vida y el tiempo de lo que pasa, todo eso que no escapa a la fugacidad.

 

Mario Cárdenas
Mario Cárdenas
Estudió literatura en la Universidad del Quindío. Ha escrito en diferentes medios sobre cómic y literatura. En sus ratos libres se dedica a tomarle fotos a "Caldera" su Bull terrier.

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