Emilia, una de las primeras periodistas en Colombia

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Además, soy un “hueso”, como podrá comprobarse poco después de mi muerte, o simplemente observando la calavera que he dejado sobre mi mesa con el autógrafo de Alberto Arango. Todo lo que he afirmado y seguiré afirmando desde estas columnas no lo sé con seguridad. Y mis originales ideas las he ido formando con alas de cucaracha, o sea con trozos de ideas ajenas. Soy un violín prestado, según afirma Germán Ortega, pero explotado a conciencia. Y nada más, de modo que no calumniarme, ¿eh? Hasta mañana o hasta la eternidad, lectores. *[1]

Desde hace algún tiempo ha ido ganando terreno la creación de cómic biográfico en Colombia. Así pues, con el fin de contextualizar mejor el libro del cual hablaré, reseñaré muy brevemente algunas obras propias de este género: Gabo: Memorias de una vida mágica (Rey Naranjo, 2013) a cargo de los ilustradores Miguel Bustos, Tatiana Córdoba, Felipe Camargo Rojas, Julián Naranjo y, como guionista, Óscar Pantoja, cómic que narra las vicisitudes en el proceso de escritura del escritor de Cien años de soledad, la novela más aclamada de García Márquez y que, presenta secuencialmente su vida, figurada a partir de recuerdos, fabulaciones e imbricaciones literarias, de las precariedades por las que transita junto a su esposa Mercedes, hasta el gran acontecimiento que marcaría la cumbre de su carrera literaria: el recibimiento del premio Nobel, el libro incluye asimismo como anexo un ensayo de las biografías escritas sobre García Márquez y una cronología de su vida; en Rulfo. Una vida gráfica (Rey Naranjo, 2016) del escritor Óscar Pantoja y el ilustrador Felipe Camargo, esta novela gráfica rastrea la biografía del escritor mexicano en el centenario de su nacimiento, el 16 de mayo de 1917, en Sayula, Estado de Jalisco, en ella se condensan sus dos obras El llano en llamas y Pedro Páramo, reconocidas como gran aporte a la literatura en castellano, y cuyo hilo conductor será la travesía existencial de Rulfo, lo que influenciará sustancialmente la estilística de su obra; en Borges: el laberinto infinito (Rey Naranjo, 2017) de Óscar Pantoja y el ilustrador Nicolás Castell, cómic en torno a la vida del gran escritor argentino Jorge Luis Borges que, estuviere signada por sucesos que afectaron sus narraciones, a través de diez relatos gráficos, en los que se despliega y evidencia su particular estilo y su concepto renovador de lo fantástico.

En esta vertiente del cómic biográfico se circunscribe Emilia (Cohete Cómics, 2019) de Lina Flórez, psicóloga y periodista, y Pablo Pérez (Altais), periodista e ilustrador, fundadores de Altais Cómics, portal dedicado a la producción y divulgación de cómic colombiano. Este es un libro en el que confluyen la narrativa gráfica y el periodismo, elementos que una vez fusionados actúan eficazmente para contar algunos de los momentos más reveladores en la vida y obra periodística de Emilia Pardo Umaña. Tránsito narrativo, desde el cual, su personaje central, traslucirá una potente personalidad que permeará después su devenir periodístico, valiéndose de una voz que opera narrativamente desde el campo testimonial a lo largo de esta novela gráfica.

Avanzamos en la lectura de orden cronológico, en la que discurren sucesos de la vida de Emilia. Vemos la infancia de Emilia junto a sus hermanos, dejando escapar a los presos por el solar de su casa santafereña. Emilia estudiando en Le Sacré Coeur, escapándose en la noche para leer a escondidas. Y, van siguiendo muchas otras escenas fascinantes, como en el capítulo Levántese que la voy a matar (1939), en el que vemos ya a Emilia como periodista. Así, mediante la intervención de viñetas y diálogos se narra la visita intempestiva de una anciana a su oficina de El Espectador pidiéndole rectificar unas supuestas acusaciones que el periódico ha hecho a su hijo, y pese a que, ella le insiste en no ser la encargada de esa sección del periódico, y que se debe dirigir a otra dependencia, la mujer insiste en que, como es a ella a quien lee habitualmente, es Emilia quien debe corregir esa nota. Días después, llega a su oficina el hijo de la mujer, o sea, el hombre sobre el que recae la «acusación» que ha hecho el periódico, increpándole por no atender al llanto y a las súplicas de su madre. Exigiéndole luego, que se levante de su silla, que la va a matar, mientras le apunta con un viejísimo revólver. Ella, obstinadamente, le dice que no lo hará, hasta que finalmente, el hombre desiste del acometido y se marcha. Luego, Emilia sale, encontrándose a sus colegas de la redacción escondidos. Y les reprende por cobardes, pues no salieron en defensa suya. Esa escena muestra el alto calibre de su temperamento, mismo que, Cano, el director del periódico, en un comienzo rechazara, pero que, tiempo después le confesara, se habían acostumbrado, incluso a sus gritos en la redacción, y que, como queda bellamente anotado e ilustrado para el lector, conforme pasa las páginas, le sirviera a Emilia tanto talante, como impulso creador, al imprimir toda la convicción, contundencia y vivacidad a la hora de forjar su escritura.

El libro enfatiza en cómo Emilia había trabajado arduamente para El Espectador, sobresaliendo su sección, en un comienzo colectiva, «Consultorio sentimental» presentada a modo de cartas que eran firmadas por el personaje ficcional denominado como la Dra. Ki-ki, de marcado tono humorístico, quien actuaba como consejera sentimental de los lectores. Se cuenta también que, una vez sale de El Espectador, pasa a trabajar al periódico El Tiempo. Se menciona, además, superficialmente, de su relación por afinidades políticas con Laureano Gómez (de quien se hace una descripción detallada en la novela Cóndores no entierran todos los días de Gardeazábal), y luego, de la posterior discrepancia con él mismo, sin ahondar en las razones, que tampoco aquí vienen a cuento. Hay, sí, otro aspecto relevante en su actividad de reportería, que dan muestra de su audacia y valentía, esenciales en la labor del periodismo; cuando en una ocasión se abalanzara sobre un personaje que todos querían entrevistar, subiéndolo luego a un auto junto a sus colegas, con el fin de tener la primera entrevista para el periódico en el que por entonces trabajaba. También se destaca su estancia en París enviada por el periódico El Tiempo, en donde conoce y comparte con la pintora, dibujante y escritora, Emma Reyes, quien según da cuenta el libro, respetaba tanto la inteligencia de Emilia, que le pedía continuamente su opinión en torno a algunas de las obras que por entonces pintaba, mientras la periodista escribía.

Para la concepción de este cómic biográfico, compuesto por catorce capítulos que datan de 1915 a 1959 y de un epílogo, los autores Pablo Pérez y Lina Flórez se sirvieron de material de archivo constituido de una carta y de una clasificación y transcripción de columnas autobiográficas que escribió la periodista Pardo Umaña entre 1935 y 1961. Se trató de un exhaustivo trabajo investigativo a partir del cual realizaron ulteriormente otras publicaciones como Crónicas de una mujer de 1,49, antología periodística de Pardo Umaña, publicada por el Fondo de Cultura Económica en el 2018. En cuanto al trabajo de ilustración realizado por Pablo Pérez destacaría un amplio conocimiento de la composición realista trabajada desde diferentes ángulos, su uso preciso y cuidadoso de sombras y efectos propios del cómic, y que sé, es usado por ilustradores experimentados. Al tiempo que, se observa la elaboración de estrategias discursivas, conforme surgen necesidades para las formas narrativa-gráfica propuestas, es decir, el buen manejo de esa hibridación surgida entre la imagen y el texto, y decidiendo cuál opera en cada momento, sin perder el norte de la rigurosidad periodística, en cuyo caso, de seguro fue decisiva la intervención de Lina Flórez. La conjunción certera de todos estos elementos, y otros que de seguro se me escapan, deriva en un tipo de secuencialidad propicia para el lector, permitiéndole una más amplia comprensión y fijeza de la figura predominante que representó Emilia Pardo Umaña, de su enorme dimensión como personaje público de la época y de su indispensable y significativo aporte a la cultura y a la historia del periodismo en Colombia.

[1] “Autonecrología”, El Espectador, julio 10 de 1937.

María del Mar Ospina Acosta
María del Mar Ospina Acosta
Lic. de español y literatura y Mag. de literatura. A finalesde 2019 nace su proyecto creativo Kulta Editora. Ha publicado los libros La búsqueda infructuosa (2009). Bolaño cuentista: finales inconclusos en una literatura sin límites (2011), Digresiones (Caza de libros, 2015), La liebre llameante (Volcán Ediciones, 2017), y Ventrílocuos bajo el sol (2018).

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