Hotel de las Ideas lanza El Golpe: Anatomía de una tragedia y narra los segundos previos a uno de los capítulos más oscuros de la historia latinoamericana. A cincuenta años del inicio de la última Dictadura Cívico-militar-eclesiástica y empresarial, Pablo D´Alio es el encargado de trabajar en el apartado gráfico del libro ¿Qué movimientos genera dibujar las últimas horas de la democracia argentina?
Pablo D´Alio se enfrenta a un triple desafío. Por un lado, tiene que componer una buena adaptación que logre llevar un fragmento del libro Isabel. Lo que vio. Lo que sabe. Lo que oculta (Aguilar/Penguin Random House, 2024), de Facundo Pastor, al lenguaje de la historieta. Por otro lado, debe lograr una rigurosidad histórica que esté a la altura de los hechos -el comienzo de la última Dictadura– y de la fecha -el cincuenta aniversario de su inicio-. Está obligado, por último, a enfrentarse a todo aquello que suponía que sabía sobre los instantes previos a uno de los momentos más oscuros de la historia argentina.
Hotel de las Ideas lanza, como nuevo acto de memoria, El Golpe: Anatomía de una tragedia, adaptación de la obra del periodista Facundo Pastor, con guion de Javier Hildebrandt y dibujos de Pablo D´Alio. En esta conversación con nuestro editor, Demian Urdin, D´Alio cuenta de qué manera atravesó esta triple prueba artística y en qué lugar se ubica la obra en esta época en que le toca nacer.
Respecto a la última Dictadura Cívico-militar-eclesiástica y empresarial, somos herederos de una lucha, pero no sus protagonistas directos ¿Qué relación tenías con la historia y con qué información contabas antes de llegar a dibujar El Golpe: Anatomía de una tragedia?
Es cierto que no somos protagonistas directos. Mi relación con la política arranca con el primer mandato de Néstor Kirchner, en 2003. Antes de su llegada, en mi casa se hablaba mucho de política, pero desde el antiperonismo.
Con Néstor eso se termina. Con la bonanza económica y el descanso, después de la crisis del 2001 que trajo varios años malos y duros, en mi familia se empezó a ver la política y al peronismo de otra forma. Mi viejo, incluso, se había vuelto «K», de repente.

En ese contexto, los temas referidos a Derechos Humanos empiezan a aparecer en mi vida. Cuestiones de las que no estaba ni siquiera enterado y a las que me acercaba desde una ignorancia bastante grande. Los gobiernos kirchneristas se encargaron de contar esa historia que había sido ocultada o desprestigiada, que no había sido ubicada en un lugar iluminado.
La pienso como una etapa en la comencé con una relación casi nula con la política, pero en la que terminé muy cerca de ella. Hoy me atrae mucho el campo político. Me gusta mucho «la rosca», informarme.
Cuando llegó la posibilidad de dibujar El Golpe: Anatomía de una tragedia, ya contaba con bastante información. Sin embargo, no sabía lo que había pasado durante el gobierno de Isabel. Su figura no había sido tomada en cuenta por esa recuperación de la memoria de los gobiernos kirchneristas.
El libro se centra justamente en este personaje, sumamente complejo y oscuro de la historia argentina, como es Isabel ¿Qué desafíos encontraste a la hora de trabajar con su figura?
Como dije antes, la información que tenía era muy poca. Creo que el personaje fue muy vapuleado, durante mucho tiempo. Fue escondido, fue maltratado y fue llevado a una especie de lugar de vergüenza, de fracaso.
Al leer el libro de Facundo, al ver informes y al analizar documentales, conocí una persona que no era lo que yo había entendido o me habían explicado. Me encontré con alguien con los ovarios bastante bien puestos para enfrentar esas últimas horas. Con una mujer que se tuvo que enfrentar, de repente, con algo para lo que, posiblemente, no estaba preparada.

En ese último día del que habla el libro y adaptamos para la historieta, en el que es secuestrada, encerrada, obligada a entregar el poder al gobierno de facto, posteriormente torturada y forzada al exilio, encontré un personaje con muchísimo más valor del que yo creía que tenía, una persona con una gran importancia histórica.
Esto no quita, de ninguna manera, las críticas que existen hacia su gobierno (N. del A.: desde 1974, momento en que muere el presidente Juan Domingo Perón y el poder pasa a la vicepresidenta, María Estela Martínez de Perón -Isabel es el nombre artístico que utilizaba como bailarina-, se recrudece el accionar represivo de la Triple A –Alianza Anticomunista Argentina-, se incrementa el número de huelgas obreras, se intensifica la persecución hacia el movimiento sindical, se agrava la ruptura con los movimientos de la Tendencia, caen los salarios y se torna irrefrenable la inflación).
Aprendemos sobre lo que sucedió luego, sobre la lucha contra las Fuerzas Armadas y su gobierno, sobre la resistencia de quienes pusieron el cuerpo y luego fueron desaparecidos. Pero no así sobre la figura de Isabel, su protagonismo y su rol al tomar el poder en un momento muy complejo, frente al que demostró unas agallas y un valor que -espero- el libro demuestre.
Con El Golpe (…) tuviste el desafío, junto con el guionista, de producir una transposición, un pase de la literatura de no ficción a la historieta ¿Cómo fue la experiencia de trabajar sobre una obra que ya existía?
Para el pasaje de la no ficción a la historieta, la mayor parte del trabajo la hizo Javi (Hildebrandt), guionista de la adaptación. Para esta traducción, esta transposición, supo elegir qué escenas debían estar y cuáles no. El resultado final es un libro de historietas con una agilidad muy interesante. Se mueve en los puntos clave y agrega un personaje ficticio, el periodista Dante Bernal.
Por mi parte, releí capítulos clave del libro original de Facundo. Necesitaba entender mejor cómo era la dinámica en situaciones específicas. Por ejemplo, en la escena en que buscan a Isabel, la suben al helicóptero y se sienta en un lugar específico. Son momentos que en el libro están perfectamente detallados.
Javi, además, me indicaba qué páginas era importante leer. Con esta metodología, logramos una obra dinámica, con una fidelidad que permitió tamizar qué partes del libro eran las indicadas para llevarlo al lenguaje de la historieta.
Sé que te preocupaba bastante lograr un rigor histórico…
Fue lo que más me estresó y lo que más tuve que negociar conmigo mismo durante el proceso de dibujo. Teníamos muy pocas fotos en las cuales apoyarnos, muchas de ellas en muy mala calidad. La mayoría eran del archivo personal de Facundo y muchas otras tuvimos que buscarlas en Internet. De algunos personajes, sobre todo de los militares, solo contábamos con imágenes actuales o sacadas muchos años después de los hechos, con sus caras ya envejecidas.
En un primer momento, quise que el dibujo sea lo más laxo posible y tuviera una versatilidad, sin rigurosidad. Solo me exigí que los trajes de los militares o el modelo de helicóptero que se había usado para sacar a Isabel de la Casa Rosada se acercaran lo máximo posible a la realidad. Pero me empezó a preocupar el trabajo con los rostros de los personajes.

En un segundo momento, me relajó entender que estaba trabajando en una adaptación. En las adaptaciones a películas o series, se utilizan actores que se acercan a esas caras, pero que no son exactamente iguales. Elegí trabajar desde esa misma perspectiva.
Más adelante, Facundo hizo algunas correcciones importantes sobre cuestiones de la calle, como semáforos que debían ser de otro modelo o autos que debían mostrar ciertos detalles específicos de la época.
Durante toda la primera etapa, me daba miedo pifiar, porque es un hecho histórico y quería estar a la altura. Pero me relajé, trabajé desde la responsabilidad, con las mayores herramientas con las que podía contar, disfruté de ese trabajo y espero que ahora los lectores también lo disfruten.
Hoy se conmemoran cincuenta años del inicio de la última Dictadura Cívico-militar-eclesiástica ¿Qué lugar te gustaría que ocupe la obra una vez que esté en la calle?
Si uno no va y compra un libro como el de Facundo, si uno no se interesa por cuestiones históricas o simplemente no disfruta leer libros de no ficción -como es mi caso-, estos hechos históricos quedan oscurecidos. Con El Golpe: Anatomía de una tragedia, logramos una adaptación que puede convertirse en un lenguaje más digerible, gracias a la imagen y la brevedad que tiene una historieta. Es este su mayor aporte.
Sobre todo en estas épocas, donde se trata de esconder la historia y sus hechos, con una agenda que se trata de mover para otro lado, con un intento por demonizar -nuevamente- la lucha armada y de demonizar ciertas ideologías, la fecha se vuelve importante para seguir defendiendo lo que pensamos.

Hoy encuentro una desinformación total que intenta poner un discurso ficticio por sobre la realidad histórica. Me gustaría que la obra, con esta capacidad de permitir nuevas lecturas, cumpla el rol de mostrar, desde otro lugar, un pedacito, ese último día previo al 24 de marzo, anterior al comienzo del gobierno de facto de Jorge Rafael Videla. Quisiera que permita conocer esta parte de la historia, oculta, escondida y oscurecida.
Leída desde el hoy, con todas las críticas a su gobierno, Isabel se ubica en un nuevo lugar. Ella fue también víctima de la tortura, también fue exiliada, también sufrió lo que sufrió el pueblo. Lo mismo sucedió con sus secretarios y allegados. Me gustaría que la historieta ofrezca la posibilidad de una nueva visión y traiga al presente esa memoria.
Quisiera que, a través del protagonista, Dante Bernal, que es un personaje ficcional, El Golpe: Anatomía de una tragedia permita reflexionar desde un lugar más personal, más humano y palpable, cómo operó la desinformación y la búsqueda de verdad durante esas horas.
La última Dictadura Militar arruinó al país a nivel social, económico y político. Es uno de sus capítulos más oscuros. Y esto no tiene que ver con una posición político-partidaria, sino con una lectura acerca de la historia y sus hechos. Hay cosas que no se pueden negar.
