El árabe del futuro: una utopía social de Medio Oriente

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El árabe del futuro es una serie de cómics autobiográficos que narran la historia de Riad Sattouf, un historietista francés de padre sirio y madre francesa. En el tomo 1: «Una juventud en Oriente Medio» Sattouf cuenta sus primeros seis años (1978-1984) que vivió en Francia, Libia y Siria, por lo que en esta primera parte de la narración se muestra un fuerte contraste y una comparación constante entre la vida y las sensaciones del autor en los distintos países que habita en sus primeros años de vida.

Riad en la mano derecha de su padre.

Uno de los personajes centrales en la historieta es Abdel-Razak Sattouf, el papá de Riad, el cual se puede ver como un impulsor de la historia, pues por sus decisiones la familia viaja a estos países que marcan sus vidas. Abdel-Razak es un emigrante sirio admirador de los movimientos revolucionarios de su país y el resto del Gran Oriente Medio; esto se debe a que es admirador de un proyecto político llamado panarabismo, y en principio parece pensar en ideales liberales aplicados en los países árabes. Razak, a pesar de esto se considera a sí mismo como un hombre liberal, pero a lo largo de la historia puede llegar a ser sumamente hipócrita: se queja de que los franceses son racistas con los sirios, pero él hace muchos comentarios despectivos sobre los africanos, justificando muchas de las acciones o situaciones que le ocurren a su familia porque (sospecho) tiene incrustadas varias de las creencias comunes en Siria, además se muestra como un machista y pusilánime constantemente. Esta actitud contradictoria aparece por su deseo de volver y de tener una oportunidad en Libia y, sobre todo, en Siria, pues estando ahí desarrolla una devoción muy intensa hacia la religión y a los líderes carismáticos de la época: Muamar el Gadafi y Hafez el Asad.

El pequeño Riad.

Por su parte Clémentine, la madre de Riad, suele mostrarse impávida y complaciente ante su marido, sin embargo, en la historieta mantiene una expresión indiferente, que con el paso de la historia se ve cada vez más lánguida y cansada, al igual que le pasa a Riad. Solo hasta los capítulos finales Clémentine y Riad logran algo más de protagonismo y un poco más de expresividad. 

Además de la personalidad de su padre y de los deseos que impulsan a su familia, en la historieta se notan los choques interculturales en el resto de su familia y muchos de sus amigos; en sus primeros años en Libia, por la tradición musulmana tan fuerte, nota que una de sus amigas está asustada por pasar tiempo con él y otro de sus amigos. Es incluso más fuerte y evidente con sus parientes sirios, pues ellos demuestran tener una separación muy fuerte entre él, su madre y su padre, es decir: por fuera de su casa, en las reuniones familiares cuando el hombre está separado de la mujer y sus hijos. También se hace evidente una xenofobia extrema por parte de sus familiares sirios: cuando unos primos atacan constantemente a Riad y llegan a un punto de salvajismo tan tenaz que terminan escapando a Francia.   

Riad atacado por sus primos.

Riad Sattouf recrea su historia con unos dibujos de rasgos muy caricaturescos y muchas veces la mayoría de los personajes mantienen una misma expresión en casi toda la narración, pero con el transcurso de la historia los miembros de la familia Sattouf van demostrando otras texturas según las situaciones que van experimentando. En el caso de Abdel-Razak hay mucha expresividad en el cómic, a través de los trazos se refleja su seguridad, su ambición, su inseguridad, entre otros aspectos; no solo se ve en las expresiones que hace sino también en las gotas de sudor que tiene en algunas escenas. En cambio, como contraparte, el caso de Clémentine, e incluso en el pequeño Riad, aunque sus ojos son grandes y muy expresivos, sus expresiones suelen ser muy estáticas, a pesar de que Riad parece tener una permanente curiosidad y muchas veces sonríe, pero su expresión cambia drásticamente en los momentos en los que está más ofuscado o asustado. Los personajes están dibujados en blanco y negro, pero están manchados con el color del espacio, el cual es distinto según el país en el que estén: azul para Francia, amarillo para Libia y rosado para Siria.

Los juegos inocentes de Riad y sus amigos.

Un árabe del futuro:

 Al final del cómic hay un diálogo que le da nombre a la serie de historietas: «Riad: – ¿Vol…volveremos a Siria? Abdel-Razak: – Pues claro, pronto empezarán las clases… ¿O es que pensabas pasarte toda la vida de vacaciones? ¡EL ÁRABE DEL FUTURO VA A LA ESCUELA!» (pág.157). De tal modo que el cómic termina de una manera enigmática que se abre a la interpretación y los sueños políticos de Abdel, que están conectados con la esperanza de que el Gran Oriente Medio tenga un desarrollo intenso. Sin embargo, eso es algo que solo se podrá comprender mejor en los siguientes tomos de El árabe del futuro, pues hasta ahora todo lo que diga son sospechas.

 

 

Miguel Echavarría Vásquez
Estudiante de literatura de Eafit, dependiente de la imaginación, amante de los buenos personajes y las buenas historias. Cuando no lee saca a su perro Santo a caminar o a jugar.

3 Comentarios

  1. Migue, que buen escrito, cuando la mente creativa conecta con el corazón da como resultado un gran trabajo. Te felicito y te auguro muchos éxitos porque tienes mucho talento.

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