Tras la puerta

Antes de seguir avanzando me quedé en esa primera página del libro: el paisaje es repetido, la escena la he visto en otros lados, un apartamento, la soledad, las viñetas haciendo encuadres de los lugares que están llenos de cosas, cosas con vida, cosas que fueron de alguien, y una voz en off que pasea por los recuerdos, una voz que suma preguntas ante la escena. No es la primera página, me equivoco, hay otras dos, dos mapas de un paisaje que me interesan, Centro América y el Caribe occidental creo que se dice así. Panamá, Costa Rica y Nicaragua, un poco más allá no se ve, pero está la isla de San Andrés. En la página, que no es la primera se habla del olor, el olor de un papá que ya no está. A pesar de que todo esto lo he visto antes, que parece una idea que circula muy cerca, de algo en lo que pienso en estos días, sigo llevado por la curiosidad. Ver y leer esa página me lleva a preguntas, me enseña una pista, quizás.

No quiero ser críptico, es por eso que seré más directo. Lo que menciono acá está al inicio de Aparthotel Deluxe de Edo Brenes, otra de sus historietas en las que el paisaje de Centroamérica, de una parte, de ese mapa, del Caribe, es más que un escenario para la acomodación de recuerdos, conversaciones, en fin, de sus narraciones. La portada del libro con el hotel visto de frente sirve de introducción, de escenario y personaje, aunque también es una forma de mostrar en su arquitectura la página segmentada en cuadros con ventanas, puertas y balcones que guardan unas vidas. El hotel es el centro, y a medida que lo vamos recorriendo y armando vamos conociendo que hay en la vida de sus habitantes que son tan próximos como distantes. Brenes pone entre sus páginas sus herramientas y su capacidad de observación, que por momentos nos traslada para que lectores transitemos lo que el hotel es, y lo que pasa en el hotel. Más que un juego, o un modo de reconocer lo que cada puerta esconde, la lectura nos avienta a una exposición e intimidad constante acoplada con las partes de sus personajes y los fragmentos del hotel que al final encajan en un todo. Visto de ese modo la narración es un modelo para armar, que nos recuerda a las películas de Pedro Almodóvar en las que las piezas van cayendo en su lugar.

Pero más que esto y la referencia, Brenes construye y diseña espacios para no agotar sus recursos, y no repetirse, las páginas se ajustan a lo que quiere contar y no, y cómo lo quiere contar. El diseño y su interior cambia pasando de interior a los pasillos y escaleras, al exterior, las calles y barrios cercanos al hotel. Para esto las composiciones se fragmentan sin una demarcación de las viñetas en la página de manera constante, o la página se hace continúa con sus viñetas. Esta decisión de forma se precisa con las piezas de las historias, de esas vidas que no son un todo, sino una suma de partes que por momentos se escapan.

La muerte de un hombre; y lo que el hijo recuerda de ese hombre al visitar su apartamento parecen la guía inicial, pero como sabemos, toda vida, por más aislada que parezca no está por fuera de las otras. Así, mientras una puerta es abierta, o se intenta pasar al otro y ver qué es lo que pasa; subimos escaleras, salimos del apartamento, nos alejamos, reconocemos que hay en sus interiores, conocemos sus diferencias, y las relaciones que hay entre un lugar y el otro. Relaciones entre humanos. El ejercicio del dibujante no se queda en la sorpresa y la promesa del descubrimiento para los lectores; no hay mayores secretos, todo está ahí para que pasemos y nos fijemos. Hay, como he dicho, un modo de narrar con la arquitectura como espacio que se pliega y se pliega para que veamos en el presente y la memoria, en los detalles y las cosas.  

Volviendo a mi interés particular, en los diseños de Brenes hay algo que es una constante; por lo menos en algunos de sus libros, me refiero al paisaje centroamericano donde habitan sus historietas. Esto no es resultado de un ejercicio de folclor o fácil publicidad, el paisaje que es también su realidad, o parte de lo que recuerda de esa realidad va apareciendo en las páginas sin que tengamos que quedarnos parqueados en un diseño reconocible. Paisaje natural y arquitectónico, con sus formas eclécticas que escapan a una básica uniformidad se integran a los tonos y colores cercanos siempre la luz de un día que está terminado. Hay una naturalidad en los espacios que no se cierra en un excesivo realismo. Las casas y calles, con la sumatoria de elementos, nos muestran que esas vidas y ese hotel están en un mundo, así como pasa en Puerto langosta, otro de sus libros, donde la playa y el mar caribe están ahí pero no como estampas turísticas, todo lo contrario, están en las representaciones de alguien que conoce esos lugares, los ha camino, los ha visto de cerca y nos puede mostrar ángulos que no vemos, y que para el ojo ocupado del turista escapan.

Si bien la historia general de Aparthotel Deluxe es simple, sin mucha pirotecnia, navegar en las páginas de este libro es una forma de reconocer y fijarse en parte de lo que he nombrado; aunque los intereses de otros lectores puedan ser otros. Además de leer una historieta latinoamericana en la que se cuidan las palabras y su música, una historieta con acento, que se aleja de ese tono neutro que se usa cuando se cree que las palabras no tienen valor, porque el énfasis recae en lo gráfico. Este hotel es una caja con muchas herramientas, en centro de lo fue una vida y de las que quedan, un modo de ver y contar, y por supuesto, una puerta al trabajo de Edo Brenes.  

Mario Cárdenas
Mario Cárdenas
Estudió literatura en la Universidad del Quindío. Ha escrito en diferentes medios sobre cómic y literatura. En sus ratos libres se dedica a tomarle fotos a "Caldera" su Bull terrier.

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