«Todos queremos que nos tengan algo de lástima»: Inu Waters

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En un artículo de Daniel Jiménez Quiroz para Revista Larva No 6 de 2008, titulado La basura en el ojo se puede leer: «Inu Waters, (Javier Posada, Bogotá 1981) es uno de los poquísimos dibujantes colombianos que ha logrado construir un estilo propio en sus cómics: arriesgado, divertido en su trazo y en sus historias». Pasados los años, y con una cantidad considerable de dibujantes que como Inu han logrado crear y pulir un estilo propio en el cada vez más diverso ecosistema de historietas colombiano, Inu no ha dejado de ser una referencia activa en la narración gráfica, con más de veinte años produciendo basura en el mundo de la historieta colombiana, Inu conserva intactas las intenciones de su trabajo y las fijaciones por lo barato, lo marginado, y lo desagradable.

Heredero de una tradición de las fotonovelas y las historietas publicadas en revistas de editoriales como Icavi y Editora cinco, Inu ha encontrado en lo abyecto y los bordes, todas esas fuentes para sus creaciones. En su trabajo, además, el cine serie b es otro de sus combustibles.

Editor del fanzine Colombian Trash, Inu ha publicado las historietas El Mohán (La silueta Ediciones, 2013), El Patrono (La silueta Ediciones, 2015) y La loza sucia se lava en casa/ La vaisselle sale se lave en famille (La silueta Edciones, 2016) una historieta cara y cruz que comparte con el dibujante francés Patrice Killoffer. También ha trabajo en street art y en un estudio de animación. Hablamos con él y esto nos contó:

 «Kápax» fue su primer encuentro con las historietas, ¿De qué manera influyó esa primera lectura en su formación como lector y dibujante de historietas?

Mi papá tenía fotonovelas en la casa cuando éramos niños, también cosas de Blue Demon y revistas de humor gráfico. Me acuerdo mucho de una que se llamaba Musicasos y musicosas. Cuando las leí era un niño, así que pasaron inadvertidas, tiempo después cuando comencé a dibujar cómics, ese tipo de estética barata se volvió parte de mi estilo. Kapax en especial era una revista demasiado rara; un tarzán colombiano que tenía encuentros con bandidos, contrabandistas, y en otra revista peleaba contra un extraterrestre o un mito folclórico. Era serie b de acá y eso me pareció increíble. Luego cuando ya me hice más fan de la serie b, le halle más valor, pues pocas cosas de ese estilo se hacen en este país, para mí es un clásico. La revista de Kapax desde los diálogos, las fotos mal tomadas, la diagramación el papel, todo se volvió un referente. Es algo que quiero copiar, me gustaría que cada cómic que edito y publico tenga ese flow, y que se venda en todas partes barato.

Una tira en homenaje a George Romero, Inu Waters.

Además han sido esenciales las lecturas y colecciones de historietas populares como: El Santo, Dr. Mortis, Creepy, El Mil Máscaras y cómics de terror porno italiano como Sukia y Cementeria ¿Qué fascinación encuentra en estos trabajos? Además de estas ¿Cuáles han sido sus referencias en historietas en los últimos años?

Las revistas que menciona eran revistas que se conseguían en todo lado, ahora son coleccionables y son escasas, pero en una época había cómics de terror por todo lado, eran fáciles de encontrar y baratos. Así que por obvias razones se convirtieron en mis primeras lecturas. Mi fascinación es por la revista de cómic, el número editado que contiene un solo autor o a varios, adoro las revistas, son el origen de todo lo que leemos hoy, la novela gráfica no existiría sin que antes existieran esos números de la EC comics o los compilados que hacía Heavy Metal, eso sin hablar de los cómics europeos que eran un montón de revistas. Yo leo todo lo que llega a mis manos desde Kapax hasta Josh Simmons, en ese montón de cosas sé que Richard Corben es uno de mis ídolos junto con Hugo Pratt y los Hernandez Brothers, pero son cientos los dibujantes que me gustan e influencian, este año leí varios libros de Bastien Vivès que me dejaron con ganas de sentarme y dibujar otra vez.

¿De dónde viene su fijación por la basura, por los monstruos, los perdedores, los frustrados y demás personajes?

La basura se volvió ahora un género que es apreciado y respetado pero antes de serlo era el trabajo de un montón de artistas que creían estaban haciendo algo increíble pero que no la lograron, yo crecí leyendo estas cosas y viendo películas así porque era lo que se podía comprar y eran la pelis que daban en los canales públicos o en la «perubólica», cuando estuve en la universidad me di cuenta de que todo eso tenía un público culto, que consumían este tipo de producciones. Me volví aún más fan. Yo siento que el discurso del perdedor o del underdog es muy atractivo a la hora de contar historias pues en algún momento nos sentimos identificados con eso. Todo lo que yo he dibujado, a excepción de las adaptaciones, vienen de historias reales que escucho en una tienda tomando pola, en el bus o anécdotas mías. Todos queremos que nos tengan algo de lástima.

Hablemos de las referencias al cine de terror, al serie b. ¿De qué forma se afecta su creación de historietas por este tipo de cine y qué otras fuentes de este tipo han sido importantes para sus trabajos?

Las películas baratas fue lo que vi de adolescente; las daban en televisión, para rellenar y eran buenas películas con guiones absurdos y sobre todo entretenidos; para mí fue una escuela, una manera de decirme que cualquier cosa puede ser contada. En el colegio lo ponían a leer a uno María o El Quijote y pues uno veía en eso un norte demasiado lejano, eran obras demasiado elaboradas. La serie b y los cómics baratos demostraban que no había que ser un erudito para contar algo, es decir era un buen comienzo para ponerse a trabajar en algo de uno, si hablara de otras fuentes tendría que ser la música, una canción y una situación pueden generarle a uno un cómic, son detonantes, por eso toca estar leyendo de todo y escuchando de todo. Al menos así funciona para mí.

Sus historias como lo mencionó en un reportaje para la revista Enter: «suceden en Bogotá, donde hablan cómo en Bogotá y donde escribo groserías como las dicen en Bogotá» ¿Por qué ha sido importante dibujar unas representaciones no oficiales de lo que es la ciudad, o la idea que se vende de la ciudad?

Nunca lo he pensado así, simplemente al ser cómics basados en cosas que he escuchado trato de escribirlas como las escucho, los diálogos se ajustan a lo que es Bogotá.

Usted hace parte de lo que algún momento se etiquetó como: «la nueva movida del cómic en Colombia» sobre todo por el trabajo con Colombian Trash, uno de los fanzines emblemáticos en Colombia, que en poco tiempo llegará a los 20 años. ¿Desde que empezó a diseñar y dibujar los primeros números hasta los últimos años, qué ha cambiado en Colombian Trash?

Colombian Trash fue un fanzine que edité siendo estudiante, publiqué todo lo se me ocurrió, y publiqué todo lo que me enviaban. La idea del fanzine era que no tuviera filtros, simplemente si me enviaban algo yo lo publicaba, así que esa libertad me permitió inventarme un montón de dibujos y cómics. Al final el fanzine se volvió más de colaboraciones que sobre mi trabajo. Pero fue a partir de ahí que resolví mi estilo. Para mí era importante hacer y hacer cómics y eso se nota. Esos cómics están llenos de errores ortográficos, de problemas de dibujo y un montón de cosas, pero me sirvió para mejorar mi trabajo. Colombian Trash se quedó en pausa en su número 18, siempre quise hacer un especial para adultos con fotos de mujeres en bola, pero jamás logre producirlo, sigo con la idea y espero hacer más números, pero aún no sé cuándo. No sé si habrá cambiado desde que saqué el primer número, cuando saque un nuevo número les cuento.

“El patrono” Inu Waters.

Los-Ers, Burdo, El Patrono, son algunos de sus personajes ¿Qué elementos son importantes al momento de dibujar personajes que destilan inconformidades, son incorrectos, fuera de lugar?

Nunca pensé eso cuando los dibuje, de hecho jamás los cree pensando en personajes específicos. Simplemente se me ocurría una historia y pensaba que se podía adaptar a alguno de los personajes que tenía ya hechos. Bogotá es una ciudad llena de inconformidades y de frustraciones, siempre nos estamos quejando o hablando con alguien de eso, los cómics me sirven también para soltar todo eso, al tener varios cómics con ese tono el mismo personaje adquiere su voz.

“El patrono” Inu Waters.

En El Mohán usted adapta la versión de ese mito colombiano, pero que no lo estanca en la anécdota, sino que va más allá, a lo reflexivo, incluso lo poético ¿Cómo construyó esta versión del mito?

El Mohán que hice está basado en una escena de una película que se llama El luchador. Hay una escena en la peli en la que un montón de estrellas de la lucha libre, olvidadas, o en decadencia se reúnen en un salón comunal a luchar y a vender sus souvenirs para poder ganar dinero, es una situación patética pero real, esa escena es brava. De ahí salió la idea del Mohán todo abandonado y recordando. Visualmente el personaje está basado en el mohán que apareció en la fotonovela de Kapax.

Kapax con el Mohán, Inu Waters.

Además hizo otra versión con Kápax. ¿Le gustaría ampliar ese mundo del Mohán?

Tuve la idea de adaptar la historia de Kapax contra el Mohán que apareció en la fotonovela Kapax como en 8 números a un cómic con mi estilo, antes de hacer el Mohán con La silueta. Y si no estoy mal, a partir de ese cómic, Andrés, que es el editor de La silueta, le pareció buena idea que yo hiciera el Mohán para ellos. En esa época la revista Larva existía y yo colaboraba con cómics, entonces le envié las primeras páginas a Daniel contándole que podría ser un cómic extenso y le gustó la idea, alcance a hacer 4 entregas pero el cómic se quedó en pausa. Sigo con la idea de adaptarlo en un futuro.

En algunas de las historietas hay colores, algo que es más habitual en los últimos años ¿Qué determina el uso del color en algunas de sus historias?

Las circunstancias. El color es algo que me cuesta un poco pero que siempre experimenté, antes cuando estudiaba y era más vago, los cómics salían de una y me interesaba tenerlos ya, el color no era una opción, ahora que vivo trabajando en un computador dibujando, me puedo dedicar un par de horas a colorear cómics viejos o nuevos.

“Los-ers” Inu Waters.

La historieta en Colombia pareciera estar mutando de lo punk, lo basura, lo incorrecto, a ser un buen «ciudadano» a la medida de instituciones y los planes de lectura, un medio que no molesta a nadie ¿Qué tanta vitalidad le resta esta pérdida de libertades creativas a la historieta en Colombia?

Es complejo porque uno como dibujante no puede vivir de hacer cómics en Colombia, y si los hay deben ser pocos, así que los incentivos del Estado son atractivos pero tienen un costo, esa corrección política que al final es tan facha como lo facho jajaja. Hoy hay más cómics que hace 15 años pero en lo personal no me gustan mucho, he leído algunos libros y veo algunos blogs o cuentas de Instagram pero siempre me quedo con la sensación de que falta algo. Ahora hay más chance de hacer cosas, hay más lectores y diría que hasta más plata. Uno puede hacer un cómic en fotocopia Risso o Lito, hace unos años era recaro sacar un libro, hoy es posible y eso es maravilloso. Se ven libros, de hecho muchos, y fanzines pero creo que el fenómeno de la novela gráfica nos dio duro y creemos que cada cómic en formato libro es bueno y no es así, nos falta mucho (y me incluyo) para poder ser llamados autores. Yo sigo creyendo que para poder narrar bien hay que comenzar haciendo historias cortas, muchos autores jóvenes apuestan a la novela gráfica de una y pienso que es un error, pues son cómics llenos de lugares comunes. También debo decir que no me he leído todo lo que se produce así que probablemente me esté equivocando, pero eso también evidencia que como dibujantes ni siquiera estamos agremiados, no sabemos cuántos dibujantes hay o que están produciendo. Es difícil, pero siempre seguirán habiendo cómics políticamente correctos o no.

Fragmento “Quiero ser de culto” Inu Waters.

¿Le gustaría hacer una antología de sus historietas?

Sí, de hecho edité un fanzine hace años llamado Inucomics con esa idea, jaja pero solo publiqué dos números. Sigo con la idea de sacar más o una publicación grande con todo lo que he hecho.

Los-Ers, Inu Waters.

Desde antes del 2010, incluso más atrás se está hablando de un «boom» de la historieta en Colombia, una idea que a cada tanto se repite, con más de 20 años en esto, haciendo fanzines y dibujando ¿Cómo ve el presente y el futuro de la historieta en Colombia?

Pues eso del boom es una ingenuidad porque acá ni siquiera hay un mercado de cómics. Hablando del presente y el futuro pues soy muy pesimista, es difícil pensar en la historieta colombiana si la gente no entiende que sentarse a dibujar un cómic es un trabajo, es complejo. Además no hay un mercado para esos cómics, la novela gráfica como boom editorial fue muy positiva para el cómic pero la gente sigue sin comprar comics colombianos, supongo que hay que ser más optimista. Obviamente habrá más novelas gráficas y fanzines y autores esporádicos de Instagram que hagan cómic, pero mientras uno como dibujante no pueda ganarse la vida de esto, los cómics van seguir siendo un hobby.

Mario Cárdenas
Estudió literatura en la Universidad del Quindío. Ha escrito en diferentes medios sobre cómic y literatura. En sus ratos libres se dedica a tomarle fotos a "Caldera" su Bull terrier.

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