«Voy buscando de manera intuitiva los lugares donde pueda ensayar diferentes cosas y jugar»: Mariana Gil Ríos

Unos días atrás volví a leer Raquel y el fin del mundo (Editorial Robot, 2012) de Mariana Gil Ríos. En un despiste de la lectura busqué fotografías del lanzamiento del libro en el café Zorba, en Medellín. Fue inevitable ver las imágenes y hacer una relación con el fin de ese mundo; de lo que ya no parece posible y todo lo que la avalancha y el deseo por borrar el trabajo de los otros ha arrastrado.

En la última Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, en una tarde en el Patio de las Azaleas, me encontré con Mariana y conversamos de muchas ideas en unos minutos, ahí surgió la posibilidad de hacer una entrevista, de volver allá, a ese fin y abrir otra vez la puerta. La entrevista tardó, quedó tapada entre otros asuntos, pero sin afán y con mucha espera surgió.

En este tiempo largo, Mariana viajó al El Festival Internacional de Cine de Berlín, y presentó su cortometraje Uli el cual recibió una mención especial. Hay nudos comunes entre lo dibujado en Raquel y Uli, más allá de la autoría, nudos que nos muestran preguntas por las posibilidades de narrar dibujando o de forma audiovisual.

Hablamos de esos puntos comunes, de los ensayos, las posibilidades y el fin del mundo que siempre está ahí. 

La edición de Raquel y el fin del mundo. Editorial Robot.

Hace más de diez años usted publicó Raquel y el fin del mundo, en ese entonces el presente de cómic en Colombia y en Latinoamérica era muy distinto respecto a lo que podemos ver ahora. ¿Luego de tantos finales del mundo, cambios y transformaciones, cómo ve su libro en perspectiva, en relación a lo mucho que ha cambiado la historieta colombiana y latinoamericana?

Siento que es una pregunta muy difícil; soy una persona que dibuja historietas y le gustan las historias, pero no me siento una experta en el tema. No podría dar un diagnóstico muy preciso del panorama de cómic hoy en Colombia y menos en Latinoamérica. Sin embargo es evidente el cambio de hoy a hace 10 años que también se ha potenciado por el auge de las redes sociales. Hoy hay mucha más gente muy talentosa dibujando historietas y creo que si hoy hablas de cómic las personas pueden hacerse más fácil a una idea, tener referentes. Eso hace 10 años no ocurría. No sé si soy la persona adecuada para analizar la novela de Raquel en perspectiva frente a lo a que sucede hoy. Veo en ella como un trabajo que transita de una generación a otra. Por el estilo y la narración siento que se parece a las cosas que leía de esa época, una narrativa clásica, pero hay algo en ella que también quería jugar e irse para otros lados.

Mariana Gil Ríos, Karol Muñoz, Daniel Jiménez, Truchafrita, Mónica Naranjo Uribe, Joni b en la presentación de Raquel y el fin del mundo, café Zorba, Medellín, Colombia.

¿Ha pensado en una nueva edición?, no sé, tal vez con algo distinto; un prólogo o unas páginas adicionales. O tal vez una adaptación a cine.

Todas esas ideas han pasado por mi cabeza. Sobre una edición nueva pienso cada tanto cuando alguien me pregunta por el libro y tengo que decir que se agotó, ni yo tengo una copia, porque la que tenía la presté y nunca volvió a mí. Nunca lo he pensado seriamente, quizás porque no he visto seriamente una oportunidad de hacerlo, pero ahora que lo mencionas me haces recordar que después de publicar el libro tenía ciertas ideas de continuar las historias de algunos personajes y lo que les ocurría después de su partida de la ciudad, y de ese fin del mundo del 2012.

Una página de Raquel y el fin del mundo con una máquina que captura recuerdos.

En cuanto a una adaptación a cine, tenía un amigo que me insistía mucho en eso. Pero, además, como dato curioso: el libro comienza inicialmente como un proyecto audiovisual. Yo empecé a coescribir un guion y así lo hice. Tuve en un momento un proyecto cinematográfico de largometraje, que se decantó a una novela gráfica por diversas circunstancias y deseos míos de ese momento.

Hay un punto en su formación como lectora de historias gráficas que define parte y parte de sus oficios e intereses estéticos y narrativos: el cine y el cómic. ¿Qué significado tiene para usted Ghost World de Daniel Clowes, y la adaptación que hizo Terry Zwigoff?

Recuerdo mucho ser una adolescente atípica para Medellín. En esa época yo tenía el pelo azul y siempre estaba con una de las personas que más quiero en el mundo, una chica de pelo rubio, tan inconforme y tan desajustadas en el contexto de esta ciudad. Recuerdo ver la película de Terry Zwigoff y sentir absoluta fascinación, cierta identificación con los personajes: ese dúo que son Enid y Rebecca. Luego me enteré que la película venía de un cómic y lo leí, y podría decir que este fue uno de los encuentros que me hizo conocer, pensar y desear hacer cómics. Ahora que lo mencionas, creo que ese libro además de hablarle a mi yo adolescente y abrir un mundo, también me hizo pensar que si uno hacía cine, podía hacer cómics y que si hacía cómics, también podía hacer cine.

Una conversación entre Mariana Gil Ríos y Eran Ciriani.

Estuve releyendo muchas de sus historias cortas, sobre todo las que están en blog chicosconpoderes. Hay una evidente conexión con la premisa de Raquel; la idea del fin, de otro mundo, con ideas libres, extrañas y un poco felices. ¿Se identifica aún con esas historias?

Hace mucho que no entraba al blog. Me sorprende que todavía existe. Sí, claro. Aún me identifico, en parte porque esas historietas, aunque no pertenecen a la autobiografía, sino más bien a eso que llamamos autoficción, funcionaban como una especie de cuaderno de notas, de diario personal. Sin duda he cambiado, he crecido, pero hay algo de mí que se conserva, y cuando leo las historias me encuentro que puedo dialogar con eso y resonar con la voz de esa Mariana.

Una historieta de Mariana Gil Ríos.

En esas historietas, las cortas, y las de esa época no hay una experimentación radical, pero sí hay evidencias que muestran muchos modos de pensar la página, una forma de representación muy intuitiva con diversas maneras de diseño y articulación. ¿Cómo se recuerda dibujando en esos años?

Tenía mucho más tiempo y preocupaciones menos adultas. Dibujaba mucho más y era una necesidad. Así lo recuerdo. La palabra intuición es la adecuada, dibujé siempre desde la intuición y aprendiendo de los cómics que leía. Hubo una época en que me gustaba mucho jugar con el espacio de la página, inventar posibilidades para los elementos propios de la historieta, las viñetas, los globos de diálogo, los materiales. Luego eso se fue aplacando y mi interés se centró más en cómo dibujaba una historia sencilla, en el paso del tiempo. En el cine y en el dibujo siempre me ha importado mucho el silencio y el paso del tiempo.

Doble página de Raquel y el fin del mundo.

Sumado a lo anterior, ¿ha pensado en antologías, nuevas versiones impresas con estos trabajos y otros?

Lo he pensado a veces, pero luego pienso, «eso ya está internet». Inconscientemente tiendo a creer que si publicara algo debería ser algo nuevo, inédito -con lo complicada que resulta las ideas de novedad y productividad-. Pero sería lindo compilar algunos de esos dibujos.

Dentro de las muchas características que uno puede encontrar en su trabajo están los diálogos, colaboraciones y presencias de otros dibujantes latinoamericanos. ¿Por qué eran importantes esas conexiones, esos intercambios? ¿Aún se mantiene?

Para mí el arte es un espacio de encuentro. Ya sea porque haces con otro o porque surge del encuentro con otro. Cuando dibujaba historietas casi todos los días, estaba muy atenta a mis encuentros y mis interacciones. Andaba pensando: esta conversación, esto que vi allí, el encuentro con esta persona lo quero dibujar.

Una conversación dibujada entre Mariana Gil Ríos con Daniela Abad y Catalina Arroyave.

¿Nos podría contar sobre la correspondencia gráfica con Marie Camblor?

A Marie la conocí en Buenos Aires hace muchos años, como en el 2011, y ahí tuvimos un intercambio muy breve. Luego, cuando volví a esa ciudad, entablamos una amistad. Marie dibuja y hace animación. Cuando volví a Colombia pensamos que escribirnos -dibujarnos- cartas podría ser una buena manera de continuar el contacto que teníamos, de practicar e informar la una a la otra lo que iba pasando en el mundo de cada una. Fue lindo y coincidió con varios movimientos fuertes en mi vida, así que algunas de esas cartas abordan hechos interesantes, el desamor, la muerte. Seguimos con este ejercicio un tiempo, a veces pasaban meses entre una carta y otra. Poco a poco las ocupaciones adultas de cada una, la distancia, hizo que la correspondencia se fuera diluyendo.

Hace unos meses conversamos sobre Secernere /Acto de Habla, un proyecto al margen, donde usted hace intercambio de secretos por dibujos. ¿Cómo le dio forma a esta idea? ¿Qué descubrió en la experiencia de dibujar a partir de secretos, de esa información que liberan otros y que usted conjura con el dibujo?


Esa idea surgió como proyecto de una residencia Artística que hice en El Parche (Bogotá) en colaboración con Taller 7 (Medellín). Me gusta y me parece importante mencionar estos espacios que han sido tan significativos para los y las artistas, para la cultura de esas ciudades. Yo estaba pasando una época de mucha soledad y aislamiento, acababa de llegar a Bogotá, todo era nuevo y casi no conocía a nadie. Eso me puso a pensar mucho en las relaciones de intimidad, en los espacios en los que las personas decidimos que podemos confiar cosas que normalmente nos reservamos. Pensaba también en las cosas que uno no cuenta, porque incluso se las está ocultando a uno mismo y en lo liberador que resulta decir esas cosas, nombrarlas, sacarlas afuera de una. De ahí que llegara de pronto esa idea, como una forma de profundizar en estos pensamientos, mientras accedía, por medio del truco de magia del arte, a espacios íntimos misteriosos de personas desconocidas. De alguna manera ser la receptora de esos secretos, aunque no hay una comunicación continua, supone también abrir una parte mi intimidad que en ese momento buscaba. Siempre lo vi como un intercambio de una intimidad medio extraña., no del todo completa, pero muy singular. Una forma de comunicación y de compartir solo posible porque se abrió ese dispositivo.

En ocasiones usted se ha plegado hacia algunas formas de arte visual, que esquivan lo literal, pasa con Hola 🙂 Estás? No estás? o en Platónico Imperfecto ¿Cómo se fue inclinado por proyecto narrativos y gráficos que le permiten ensayar ideas y formas, jugar y hacer preguntas?


Creo que soy una persona dispersa a la que le interesan muchas cosas, atendiendo esa múltiple curiosidad he procurado mezclar medios o cambiar de medios si así lo deseo o lo necesito. Hubo un momento en mi formación académica como comunicadora audiovisual en el que empezó a surgir una necesidad de huida, posteriormente cuando hacía una maestría de guion, ese sentimiento se hizo muy fuerte. Vislumbré ahí de una manera muy concreta un pensamiento que encasilla la escritura y la comunicación en una cosa muy definida y muy estrecha. Así que de manera más consciente empecé a buscar lugares de fuga, tomé las materias que pude en artes visuales y descubrí que en ese espacio podía traer la escritura, las imágenes audiovisuales, el dibujo, el performance, todo esto sin ningún problema, siempre que hubiera un pensamiento, una sensibilidad que hilara las cosas. Hay palabras claves en la misma pregunta. Para mí es importante el ensayo y el juego, así que voy buscando de manera intuitiva los lugares donde pueda ensayar diferentes cosas y jugar.  

Fragmento de una de las cartas a Marie Camblor.

Por último, dentro de sus muchas formas de trabajo, y las posibilidades con otras formas de arte, desde hace unos años usted está más del lado de lo cinematográfico. ¿Qué cambia en usted cuando pasa del dibujo al audiovisual? ¿Hay cruces y diálogos posibles?

Es extraño porque empecé queriendo ser guionista y directora de cine, ese camino me llevó a los cómics, a las artes visuales y de vuelta al cine, aunque creo, en lo más hondo de mí, que todo siempre se mezcla, solo que, por una cuestión muy práctica, de tiempos, de circunstancias, de lo que se comunica y lo que se guarda en la intimidad, de los proyectos que explotan y los que no -por el momento-, que de todo lo que se amasa y se piensa solo queda visible una parte. Últimamente me he dedicado más al cine y es la parte visible, pero cuando estaba dibujando Raquel no dejaba de ver películas y se cocinaban algunas a fuego lentísimo, porque, aunque soy dispersa, también soy paciente o terca, como quiera verse. Al final para mí todos los medios hacen parte una caja de herramientas para la expresión y la creación.

Entonces en ese sentido sí que hay cruces y hay diálogos. 

Raquel, la del libro, va al cine a ver Melancholia, lo cual la deja muy traumatizada porque ella cree que el mundo verdaderamente va a estallar y me acuerdo que escucha música adolescente indie que yo no paraba de escuchar (Triptides, Hidrogensse). Los referentes que sirvieron para hacer esa novela eran en su mayoría películas y no cómics, y creo que el libro tiene tantas páginas, porque intuitivamente estaba buscando la sensación de un tiempo cinematográfico. El momento, el paso del tiempo, los silencios. 

Mario Cárdenas
Mario Cárdenas
Estudió literatura en la Universidad del Quindío. Ha escrito en diferentes medios sobre cómic y literatura. En sus ratos libres se dedica a tomarle fotos a "Caldera" su Bull terrier.
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