WaiComics postmortem, editorial de grafismos, cómic flashero o deforme

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Conocí a la editorial argentina Waicomics por una publicación de Juan Vegetal, Ciber-city: internet pseudo-system, también creador de la popular página de cómics en facebook Felices los ñoños.  En mi opinión Ciber-city es una especie de mundo con estética noventera sorteando toda clase de problemáticas del nuevo milenio, y que se lee como si se estuviera navegando por internet. Pude leerla gracias a que Iván Riskin compartió la publicación conmigo. Iván es uno de los integrantes de la editorial y trabajó junto a su fundador Leandro Waibe y a José Sainz. Si alguien quisiera entender el tipo de línea editorial que sostuvo Waicomics, esta publicación es una acertada puerta para comenzar. 

En julio del 2020 Waicomics anunció su cierre, después de cinco años de trabajo y numerosas publicaciones. Ciertamente, es un referente de editoriales de publicaciones independientes para Latinoamérica, por su constante producción y su apoyo a una lista de 34 artistas de Argentina y otros países. A lo largo de su permanencia, Waicomics publicó un total de 20 títulos, 8 de estos hacen parte de la colección Waizines, fanzines con una edición cuidada. Conversé con Iván en agosto del año pasado en esta entrevista que él nombró postmortem, hablamos sobre lo que significó Waicomics para su equipo, sus autores y el mercado de cómics en América Latina. 

Cibercity: internet pseudo-sistem, una historieta de Juan Vegetal. Waicomics.

Hablemos de datos básicos: cuándo se fundó, cuántos cómics se editaron y a cuántos artistas publicaron. 

Waicomics la fundó Waibe a finales de 2015, editando su obra Defecaciones Humanas. A mediados de 2016, Waibe me propone editar un libro con mis historietas, que titulamos Fragmentos y Distorsión. Al mismo tiempo, Waibe saca Las desventuras de Mosquito Martinez de su autoría, inaugurando la colección Waizines. Al poco tiempo, se suma José Sainz, y los tres editamos Exes, de Gustavo Von Chuyo y Muriel Bellini y Amigo de los Mutantes de Antolín.

El equipo de trabajo en Wai fue variando: en el 2018 el equipo era Waibe, José Sainz y yo como editores, y contábamos con la ayuda de Josefina Blattmann y Lucas De Paoli. Josefina nos ayudó mucho en redes sociales y Lucas con la logística/ferias. José se fue de la editorial a mediados del 2018 y, por la misma época, Josefina y Lucas comenzaron a trabajar en proyectos editoriales propios; revista Aguinaldo y Clan de Fomento, respectivamente.

Portadas de: “Exes” Gustavo Von Chuyo y Muriel Bellini y “Amigo de los mutantes” Antolín. Waicomics

¿Cómo es tener una editorial de fanzines en Buenos Aires y en Latinoamérica?, ¿qué era lo que más fluía en el trabajo y qué era más difícil?, ¿cuáles fueron las mayores satisfacciones?

En Waicomics publicábamos en distintos formatos: había libros y también había fanzines, elegíamos el formato según lo que pedía la obra. La editorial nos daba muchas satisfacciones, pero económicamente era muy difícil sostener el proyecto. Al principio nuestras tiradas eran más ambiciosas, y después fuimos bajando el número de ejemplares impresos, al final hacíamos 300 unidades de la mayoría. Arrancar una editorial de historieta en Argentina es sencillo, no hay barreras muy grandes para entrar al mercado. Basta con mandar un pdf a una imprenta y listo. Los inconvenientes vienen después: la distribución, prensa, cobrar las ventas.

Respecto a las satisfacciones, hay un montón. En primer lugar, haber conocido en mayor profundidad el mundo de la edición de historieta argentina independiente. Estoy muy orgulloso de todo lo que publicamos. Es difícil editar historieta deforme en Argentina, y mucho más en el macrismo; durante el gobierno del nefasto de Mauricio Macri, representando la derecha, el liberalismo y el antiperonismo. Además del macrismo, ahora en Argentina estamos desde marzo [del 2020] con cuarentena por el COVID-19, es bastante terrible a nivel económico. En mayo sacamos nuestra última publicación, Óbice de Paula Puiupo. 

Una página de de “Óbice” de Paula Puiupo. Waicomics.

¿Deforme tiene algo que ver con Pedro Mancini y su banda?, de la que también haces parte. 

Deforme es, como su nombre lo indica, algo que no tiene forma o con forma grotesca. Además, es una palabra que tiene musicalidad y suena bien. Pedro Mancini, amigo y autor de historietas, usa el término frecuentemente. Él creó MegaDeformer, el nombre de nuestra banda de no age pop.

Al rastrear Waicomics en buscadores de internet, se puede concluir que lograron una distribución amplia de los libros de la editorial en variadas librerías, tiendas y cafés. ¿Qué ayudó a que esto se diera?

Respecto a la distribución, hubo varias etapas. Comenzamos dejando en consignación en librerías amigas de Buenos Aires, como Punc, Brezal, Fábrica de Historietas, Musaraña. Luego, trabajamos con una distribuidora especializada en historieta, Plan T, pero no nos funcionó mucho. Luego, con un distribuidor, Gustavo Ciraolo, para llegar a las librerías de cadena en Argentina para determinados títulos del catálogo. Pero en su mayoría trabajamos directamente con las librerías, en consignación. Depende del punto de venta, dejábamos todo el catálogo o una parte. En Argentina, hay cierto circuito de fanzines, pero no sé si hay mucho interés, no deja de ser algo de nicho.

“Mowgli en el espejo”, de Olivier Schrauwen. Waicomics.

Cómo era la selección de cómics para publicar en el sello: ¿había criterios establecidos?, ¿era una especie de gusto o conexión con la obra?, ¿existía una prelación por temas o estilos específicos?

La selección estaba dada por nuestros gustos personales. Siempre decíamos que Waicómics era una editorial de grafismos. O cómics raros. Es medio difícil de explicar, pero nos gusta cierta sintonía, estética, cómic flashero o deforme. En la música, el término indie es muy amplio, pero se entiende de que va más o menos. Nosotros somos algo así. Mi editorial preferida en el mundo es PictureBox, apuntaba un poco a eso. Cómic, un poco artie, pero tampoco muy pretencioso. En mi olimpo están Gary Panter, Mark Beyer, Max Cachimba y Fabio Zimbres.

Publicamos más que nada autorxs de Argentina pero contamos con autorxs de otros países: Puiupo (reside en San Pablo, Brasil), Conxita Herrero (España), Tim Romanowsky (Alemania), Olivier Schrauwen (Bélgica). Creo que no publicamos a nadie que nos haya mandado su trabajo :/ No iban con el perfil de la editorial, nos llegaban dos o tres trabajos por mes.

¿Distribuían libros y fanzines en otras ciudades fuera de Argentina?, ¿existía una relación especial con el circuito de historietistas, editoriales y comercializadores del cómic en latinoamérica?

Desde nuestra tienda web, tenemos envíos a todo el mundo. No concretamos una distribución en librerías fuera de Argentina per se. Sí dejamos parte del catálogo en Fatbottom, una librería de Barcelona, España, en Galería La Curtiembre en Santiago de Chile y también en Ricos Jugos, Guadalajara, México. No nos opusimos directamente a eso, solo que no se dio. Respecto a la relación especial con el circuito latinoamericano, tengo buen trato con algunos, como Amadeo Gonzalez o Fabio Zimbres pero no más de eso.

Las múltiples caras deformes de Waicomics.

¿Por qué tomaron la decisión de cerrar la editorial?

Decidimos cerrar el proyecto porque sentíamos que estábamos con distintos intereses, un poco de desmotivación respecto al mercado y para enfocarnos en otros proyectos, pero lo hicimos en los mejores términos posibles. La relación entre nosotros y lxs autores es la mejor.

¿En qué aportó el trabajo de la editorial para consolidar un gremio, lectores, publicación y distribución de fanzine?

Desde nuestro lugar, nos esforzamos para crear un catálogo que para nosotros reunía lo que más nos gustaba de la historieta argentina independiente. Publicamos el primer libro de historieta de Antolín, editamos a Muriel Bellini, una autora que nos encanta y que venía trabajando hace varios años, editamos la primera novela gráfica de Juan Vegetal, un libro de Martín Garabal, editamos por primer vez en Argentina a Olivier Schrauwen, el primer libro de Jo Murúa, un comic abstracto increíble de Roberta di Paolo, un libro de Alexis Moyano, y tal vez la jugada más arriesgada de la editorial, un libro de 320 páginas de Nicolás Mealla con una sobrecubierta gigante a color, entre otras publicaciones.

No sé qué tanto impacto tuvimos en Argentina o en América Latina, pero estamos orgullosos de nuestro trabajo, y eso es lo importante. Dudo que hayamos podido consolidar un gremio, pero sí creo que expandimos un poco lo imaginable en la edición de historieta en Argentina. Al mismo tiempo, somos conscientes de que estamos en un nicho, de un nicho, de un nicho. Hablando de Argentina, no todo el mundo lee, de esos muy pocos leen cómic, menos leen cómic nacional, menos leen cómic nacional independiente y menos cómic raro.

¿Qué es Espacio Paradojas?

A fines del 2019, comencé a trabajar junto a mi pareja, Wendy Niev, en un local de San Telmo, Buenos Aires, que era tipo feria americana, vendíamos ropa de segunda mano, postales, etc. y también vendíamos libros y publicaciones de nuestra autoría y de Waicomics, por ejemplo. Llamamos al local Espacio Paradojas, trabajamos todo el verano 2019-2020. Además, organizamos muestras de amigues, como Federico Grabina y Nicolás Mealla. Cuando llegó el coronavirus, se cortó lo de ir a trabajar y empezamos a hacerlo en forma virtual. Espacio Paradojas se convirtió en una librería virtual, vendiendo publicaciones y objetos de autor y tiene su propio sello, Editorial Paradojas, donde tenemos pensado sacar cosas que nos gustan. Al disolverse Waicomics, continúo trabajando en Espacio Paradojas, actualmente, todo el catálogo disponible de Waicomics se puede conseguir en la web de EP. Si bien nuestra base de operaciones es en Buenos Aires, Argentina, realizamos envíos a todo el mundo.

¿Qué otros proyectos vienen para ustedes después del cierre?

De mi parte, publicamos con Editorial Paradojas un libro de Doña Batata, que fue un proyecto que comenzamos a esbozar con Waicomics y lo retomó EP. A principios del 2021, con EP sacamos Campamento Negación, de Paula Sosa Holt, un relato con poesía e historieta. Además, estoy dibujando una especie de historieta de 120 páginas de Paranoid Boy, un personaje recurrente en mis comics. Lo dibujo sin presión, quiero disfrutar el proceso, si sale bien y si no, está todo bien. También estoy en una banda, Megadeformer, estoy muy manija de que nos volvamos a juntar a ensayar. Leandro Waibe trabaja en Estudio Enrollado, una imprenta de risografía, además del Festival Círculo Imperfecto y es docente en el taller Proyectos Dibujados.

***                                             

Waicomics publicó a más de treinta autorxs entre quienes podemos encontrar a: Antolín, Júlia Barata, Pablo Besse, Eugenia Beizo, Muriel Bellini, Berliac, Ivana Boullon, Andrea Dasil, Manuel Depetris, Roberta di Paolo, Fábrica de estampas, G, Julián Gabriel, Martín Garabal, Rip Gordon, Conxita Herrero, Gloria y Silvia Lenardón, Nicolás Mealla, Alexis Moyano, Jo Murúa, Natalia Novia, Panchopepe, Diego Parés, Flor Pernicone, Feli Punch, Paula Puiupo, Iván Riskin, Victoria Rodriguez, Tim Romanowsky, Michele Siquot, Olivier Schrauwen, Juan Vegetal, Gustavo Von Chuyo, Waibe.

Laura Cañas
Periodista y dibujante, creadora de historietas y de obras gráficas en linóleo. Ha participado en investigaciones de archivo, grupos de dibujo y espacios de artes y medios de periodismo comunitarios e independientes. Obtuvo el estímulo Cita a ciegas del Ministerio de Cultura y Festival de Cómic de Toronto en el 2019.

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