Líneas, notas y trazos al pie

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Desde hace un tiempo quería leer algo completo de la dibujante argentina Nacha Vollenweider y gracias a la existencia de uno de sus libros en una biblioteca pública de Colombia, pude hacerlo. El libro que conseguí fue Notas al pie (Maten al mensajero, 2017) un extenso volumen de imágenes, retazos y fracciones, capturadas en viñetas horizontales que funcionan como un álbum de instantáneas que están ordenadas en seis capítulos. Cada uno, es una suerte de reconstrucción personal y familiar de ida y vuelta, entre Hamburgo, Córdoba y Buenos Aires. Cada cruce, y cada recuerdo, con simetría, se anuda como un eslabón a la memoria de la dibujante, a lo que le fue narrado, y lo que recuerda, mientras algunos hechos en su presente van cobrando nuevos sentidos que se contraponen a las esquirlas del pasado, que no es un pasado estático, sino uno que se moviliza entre los tiempos nuevos. De modo que, las notas al pie de cada imagen, van dando forma a una serie de historias mínimas que logran hacerse una exposición articulada en los dibujos, las borraduras, las manchas, las líneas del lápiz que se vuelven representaciones en las páginas.

Imágenes de un paseo de Nacha con su novia. “Notas al pie”.

La mayoría de las notas se filtran en el recorrido que la dibujante y su novia hacen desde un tren, a través de las imágenes que pueden verse desde la máquina en movimiento y desde la mirada que se pierde con el cambio del paisaje. La evocación empieza en los trenes de Alemania, y pasa, en breve, a una pequeña historia de los trenes en la Argentina, a su llegada, a los nombres de las estaciones, y quienes los trajeron, hasta detenerse en el nombre de una estación que hace de museo de memoria de los H.I.J.O.S. Ahí aparece el nombre de su tío Ignacio asesinado en la dictadura, de tal modo que, en la lectura del libro, las imágenes filtradas por las ventanas del tren, van apareciendo como la colección de objetos de la abuela de Nacha, quien dice que cada objeto cuenta una historia, cada pedazo es el punto inicial de una narración, pero en este caso, cada una de las notas al pie, va creando una narrativa común, que se organiza en la aparente dispersión de las imágenes representadas.

Imágenes de la familia de Nacha de un álbum de fotografías.

No hay entonces una trama que sostiene la secuencia de imágenes, aunque tampoco es la recreación fácil de una vida aburrida, y a pesar de que no se busque la épica o la revelación de una historia sensacional, en estas Notas se habla del presente y del pasado con sutileza, sin el afán desgastado de lo evidente, al contrario, en esta conversación se narra con los materiales gráficos mínimos, sin muchos efectos, los cuales son usados como una invitación a pensar. En otra de las secuencias, la imagen de unos enanos aparece en Alemania y luego cobra forma en la historia de la casa de su abuela; los enanos, una masas rígidas, son un símbolo viejo de lo que era tener casa propia en la Argentina de Perón, ellos ahí, a la vista, son apenas la pista, el lugar compartido de lo que se está contando. De la misma manera sucede cuando se cruzan las miradas sobre Hamburgo y Buenos Aires y la llegada de migrantes a ambas ciudades en tiempos distintos.

Como escribió Gerardo Vilches en una reseña publicada en su blog «su relato gira en torno al exilio económico y al desarraigo —expresados, sobre todo, a través de la voz de su pareja—, con lo que se inserta de lleno en la actualidad y en uno de sus principales problemáticas: la de la gente joven que debe abandonar su país porque no encuentra en él un futuro laboral». De modo que la mirada descolada de la dibujante, que habita, incluso al tiempo, entre muchos lugares, logra exponer un cuerpo de situaciones comunes, más allá de los vicios identintarios o del esencialismo que opera tanto en las discusiones públicas. Su registro en tintas y manchones, contrapone las rejas que se construyen como respuesta al peligro que supone la llegada de los otros, su registro pone el foco en las crisis migratorias, no solo las de los jóvenes, también las dificultades que afrontan los refugiados que caminan las calles de muchas ciudades en el mundo, ciudadanos que viajan en busca de oportunidades, y que son los eslabones rotos de un mundo cada vez más quebrado. Sobre esto último, en Notas al pie se hace mayor énfasis, a la vez que se recrean la imágenes de los inmigrantes europeos que llegaron a la Argentina debido a la hambruna y el desempleo en las regiones rurales, quienes poblaron las pampas argentinas exterminando pueblos originarios en pos de la civilización, los nuevos inmigrantes recorren muchas parte del mundo siendo despreciados y señalados como los nuevos bárbaros.

Contraposición de rejas para detener a los migrantes y proteger los privilegios.

Es una lástima que este libro circule poco en Colombia y, que como sucedió y sucede con la literatura latinoamericana, el mapa de lecturas siempre es incompleto por el escaso tránsito de materiales entre países. Estamos en deuda de crear un mapa más amplio de narraciones gráficas latinas, con mayor circulación y acceso, que nos permita leernos y reconocer con detalle el trabajo de autoras que dibujan en nuestra lengua.

*Para los interesados en Colombia este libro se encuentra disponible en Libros Antimateria de Medellín.

Mario Cárdenas
Estudió literatura en la Universidad del Quindío. Ha escrito en diferentes medios sobre cómic y literatura. En sus ratos libres se dedica a tomarle fotos a "Caldera" su Bull terrier.

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