«Los periodistas en Colombia tienen un conocimiento superficial acerca de lo que es un cómic»

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María Camila Nuñez Bergsneider es una investigadora e historiadora colombiana, que desde hace un tiempo trabaja en el proyecto de divulgación Los cómics son buenos, un canal de YouTube donde hace análisis, presentaciones y especiales sobre temas de cómic en general: cómic colombiano, cómic y memoria, entre otros. María Camila además ha fundido su trabajo académico con su pasión por los cómics, de ahí nació una de sus investigaciones: Cómic, memoria y representación : el pasado en movimiento en Maus de Art Spiegelman  en la cual explora la relaciones maleables e inestables entre memoria, historia.Hablamos con ella, acerca de su trabajo, las dificultades que existen para hablar de cómic en las academias de Colombia, el papel de los medios de comunicación y el periodismo en las conversaciones sobre cómic.

Uno de los trabajos que usted ha desarrollado es la investigación. Su tesis en el pregrado de Historia fue: «Cómic, memoria y representación: el pasado en movimiento en Maus de Art Spiegelman» ¿Podría hablarnos acerca de ello? 

Desde el primer semestre me di cuenta de que podía relacionar mi pasión por los cómics con lo que estaba estudiando. Mientras iba avanzando en la carrera, iba teniendo más claro cómo podía abordar a los cómics desde la historia y a la historia desde los cómics. Maus fue ese primer e impactante acercamiento que tuve con el enlace entre la historia, la memoria y el cómic. Mirando hacía atrás, recuerdo positivamente el proceso de investigación y escritura, pero siento que pude haber hecho un mejor trabajo. Creo que me quedé replicando lo que otros autores ya habían dicho. Maus es una obra que se ha estudiado ampliamente desde diferentes campos académicos. También creo que esto que menciono es algo normal en los procesos relacionados con la academia y la investigación. Asimismo sucede con cualquier tipo de escritura, uno lee los trabajos pasados y siente que pudo haber sido mejor. Pero como dije, es algo natural del proceso. En ese momento no tenía los conocimiento, la perspectiva y las herramientas con las que cuento en la actualidad. Supongo que me sentiré igual en 5 años cuando lea algo que escriba en estos días. Sin embargo, aprecio un montón ese trabajo de grado, aprendí mucho y en el proceso conocí otros autores y obras de los que no tenía ni idea.

¿Cual fue el valor que vio en Maus?

El valor que vi en Maus fue el poder inmenso que tiene para generar empatía. Siempre que lo leo, lloro y me conmuevo profundamente. Cada vez que se lee Maus y otras obras similares, lo que se narra en sus páginas vuelve a suceder. Algo muy interesante de este trabajo de Spiegelman es que su narración ocurre en dos tiempos: en el pasado, en la Polonia ocupada por la Alemania nazi, y en el ¨presente¨, es decir la década del 80, que es cuando el autor entrevista a su padre acerca de su experiencia como prisionero en Auschwitz. Además, los recuerdos de Vladek, el padre de Spiegelman, no son solo unos fragmentos de memoria, estos se convierten en algo sumamente poderoso que trasciende generaciones. La identidad de su hijo está atravesada de una manera significativa por esa experiencia violenta y traumática que Vladek logró sobrevivir.  Marianne Hirsch es una autora rumana que propuso el término ¨postmemoria¨ para referirse a la relación de los hijos o descendientes de sobrevivientes del holocausto, con los recuerdos de sus padres o antepasados. Esto es algo que también me detengo a explorar en mi trabajo de grado. Me impactó y pareció muy interesante que se generara un nuevo concepto en los estudios de la memoria histórica a partir del análisis de un cómic.

¨El pasado en movimiento¨ del título se refiere a como experimente la lectura de Maus, el pasado nunca es algo estático. Siempre está cambiando en la medida en la que se interpreta, se descubre y se construye una y otra vez. El presente siempre está conversando con el pasado, es una dinámica que a veces pasa desapercibida, pero allí está en todo momento. Seamos conscientes de esto o no,  todo lo que nos rodea, incluso nosotros mismo estamos cargados de historia.

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Al principio de su investigación puede leerse una en un viñeta de -A Mini-Manifesto, Tom Kaczynski -«Los cómics son una manera de pensar; una forma de aprehender y entender el mundo». ¿Podría ampliar un poco más esta idea? 

Incluí esta viñeta porque me pareció una buena forma de anunciarle al lector, sobre todo a los jurados para ser sincera, la relevancia que tienen los cómics en mi vida. Para muchas personas es un hobby o un pasatiempo, pero para mí, es una parte esencial de lo que soy. Creo que el cómic se terminó de fusionar conmigo al momento de descubrir que podía ser una historiadora especializada en cómics. Cuando se empieza a consumir cómic, se tiene que volver a aprender a leer. No es lo mismo acercase a un texto que solo contiene palabras a una historieta. Hay que ser paciente, llevar otro ritmo, enfocarse tanto en lo textual como lo dibujado. Incluso procurar leer más de una vez para no perderse nada. Como dije, hay personas que disfrutan de los cómics pero esto no repercute de una forma significativa en su vida, y esto no está mal. Es una forma de acercarse al medio. Pero para mi, el cómic es una de las ventanas por las cuales miro al mundo, por la cual lo conozco, lo exploro y lo cuestiono.

Todo el día pienso en cómics, pienso por ejemplo, si diera una clase de determinado tema histórico, cómo podría incluir alguna historieta en el proceso. Asimismo hay cómics que te cambian la vida, que te dan perspectiva, que te hacen cambiar tu forma de ver lo que sucede a diario, hasta tu propia identidad. Disfruto los cómics como lectura y como arte pero no puedo desprenderme de la María Camila historiadora que todo el tiempo está buscando esa carga histórica de la que hablé.

Luego hizo otras investigaciones en la Maestría ¿De qué trataban?

Cursé la maestría en Estética e Historia del Arte en la Tadeo. Cuando empecé tenía claro que quería seguir investigando acerca de cómic y algo me decía que debía ser por el lado de Palestina de Joe Sacco. Me gustan los cómics de superhéroes, de ciencia ficción, fantasía, etc., pero desde que me encontré con Maus, me enfoqué en los cómics con contenido histórico, documental y periodístico. Incluso empecé a trabajar en el proyecto pensando en hacer mi tesis de grado acerca de la obra de Sacco pero no estaba completamente tranquila con esta decisión. En uno de los últimos semestres llegué a una clase que dictó María Margarita Malagón, quien fue mi directora de tesis. Como trabajo final para este curso, entregué un texto acerca de Caminos condenados (Camilo Aguirre, Henry Díaz, Pablo Guerra y Diana Ojeda) y No soy de aquí (Franco Lora). A Margarita le gustó lo que escribí y fue quien me propuso la idea de hacer mi tesis acerca de estos cómics. Con ella estoy profundamente agradecida porque fue una excelente guía y supervisora, además de ser muy paciente con mi proceso. Sin ese empujón que me dio ella, no hubiera escrito acerca de estos cómics colombianos.

Ambas obras tienen un contenido histórico y una esencia documental. Los dos cómics incluyen en su narración hechos relacionados con la violencia de nuestro país. Para resumir, lo que hice fue un análisis formal de estos cómics para sustentar cómo el lenguaje del cómic y los recursos que usan los autores en sus historietas, pueden potencialmente generar empatía en el lector. Lo que planteo es que los cómics son recursos o herramientas poderosas y efectivas que pueden ayudar al lector a acercarse a la comprensión de los fenómenos, hechos y actores de la historia que se presentan en sus narrativas. La academia suele ser hermética, los historiadores escriben para historiadores, politólogos para politólogos, antropólogos para antropólogos, etc. Hay papers, artículos o lo que sea de mucho nivel, muy completos y complejos, pero son textos a los que la mayoría de los lectores no se van a acercar. Con un cómic dichos lectores pueden explorar y analizar temáticas que tal vez no se encontrarían en otra situación. Además pueden encontrar un interés en investigar más a fondo lo que se plantea en sus páginas.

¿Qué descubrió además en estas investigaciones?

Considero además que una de las cosas que nos falta para analizar y comprender la historia, es la empatía. Entender que eso que leemos en libros, reportes o vemos en documentales y otras producciones audiovisuales, le sucedió a seres humanos como nosotros. Otra cosa que me parece valiosa de este tipo de cómic, es que suelen darle un lugar a la voz de actores históricos que la historia oficial o tradicional ignora. En el caso de Caminos condenados, el cómic se transforma en un espacio para el testimonio de varios campesinos de la región de Montes de María. Creo que los autores hicieron un trabajo con una sensibilidad y un cuidado que debe resaltarse. Claro, es un testimonio mediado por los autores, pero creo que se conserva la esencia de las personas reales, sus deseos, sus preocupaciones, su resiliencia…

Hace poco hablé con Daniel Jiménez (director de Entreviñetas, editor de Larva, gestor cultural del cómic), y me dijo que había leído mi tesis, lo cual me sorprendió. Ahí viene lo hermético de la academia. Escribes una tesis, la lee tu tutor, tus jurados y ya. En realidad nunca esperas que alguien más se acerque a ella. Daniel me dijo que en general le había gustado y me hizo varias sugerencias y preguntas. Fue una conversación que me quedó sonando porque fue muy enriquecedora. Una de las cosas que me dijo fue que le parece que me quedé muy en lo formal y que le hubiera gustado que explorará más el asunto de la respuesta emocional que puede tener el lector al leer estos cómics. Entonces allí aparece una inconformidad que para bien, Daniel me transmitió. En este momento creo que el trabajo hubiera quedado mejor, más completo, si me hubiera extendido en ese punto. En todo caso, es una investigación que hice con mucho amor y dedicación. Además me hizo muy feliz analizar a fondo dos cómics hechos por colombianos. Por eso estoy tan agradecida con Margarita, seguro hubiera hecho una buena investigación acerca de Palestina, pero hubiera ocurrido lo que pasó con Maus: probablemente no hubiera dicho nada nuevo, nada que otro investigador ya hubiera explorado.

¿Cómo ha visto recepción de la investigación académica en Cómic en Colombia? ¿Hay dificultades?

He sido muy afortunada en ese aspecto, ya que tanto en la carrera de historia, como en la maestría, mis tutores me ¨cogieron la caña¨ rápido. Siempre estuvieron abiertos al tema que les planteaba y se informaban al respecto. Una de las ventajas es porque el tema aún puede considerarse como una novedad para la academia del país, esto suele generar interés. Con esto no quiero decir que antes no se hayan hecho investigaciones acerca del cómic, pero si son escasas y además, más grave aún, no hay una conversación y dinámica entre las personas que estamos trabajando sobre este tema. Sin embargo, muchas veces me halle haciendo un tipo de curso exprés acerca de qué es un cómic, por qué es diferente a la caricatura y cosas así. Siempre hay que tener lista una explicación o justificación en alguna medida.

Vale traer acá la anécdota de la conversación con Daniel. Fue tan interesante y enriquecedora la charla que tuvimos que me hizo darme cuenta de la urgencia que tenemos los investigadores de cómic de ponernos en contacto. Si eso salió de una conversación informal, no me imagino lo provechoso que sería formar una comunidad activa que se reuniera a discutir y cuestionar el tema. Incluso organizar eventos académicos en los cuales el cómic sea el centro.

¿Qué tanto se acercan los historiadores a la lectura de cómics? Se sabe que en otros lugares y países hay trabajos disciplinarios en cómic, pero en la Academia colombiana ¿Se leen Cómics? 

Estoy segura de que existen más historiadores interesados en el cómic, pero personalmente no conozco muchos especializados en cómic. El ejemplo que se me ocurre es el de Álvaro Vélez, Truchafrita, que además de ser historiador, es historietista y escribe reseñas y análisis sobre cómics. En la Tadeo tuve la fortuna de conocer a Juan Alberto Conde, docente de la maestría en Semiótica que además de ser un gran lector de cómic, escribe sobre este medio. En su blog lashilanderas.blogspot.com, pueden encontrar varios de sus textos acerca de diferentes historietas. Conde también da una clase acerca de cómic en la maestría de semiótica y en el mes de julio de este año, será uno de los docentes de un diplomado en cómic que está ofreciendo la Tadeo.

Usted ha trabajado en muchos campos,  divulgación, Clubes de lectura, realizando entrevistas a autores como Rodrigo Lucio, Ernesto Priego, JuanDapo, Daniel Jiménez, Pablo Guerra, poniendo la mirada en trabajos que pasan desapercibidos para la prensa ¿Por qué cree que los medios culturales en Colombia no se acercan al cómic? 

Creo que esto sucede debido a que en general los medios y los periodistas en Colombia tienen un conocimiento muy vago o superficial acerca de lo que es un cómic. De hecho, últimamente veo que se difumina la distinción entre cómic y película basada en cómic, en especial las de superhéroes. Son dos cosas muy diferentes, dos medios con sus propias características. Los eventos que son cubiertos por la prensa como el Comic Con y el SOFA incluyen la palabra cómic en su nombre o promocionan sus actividades incluyendo este concepto, pero raramente el cómic es protagonista. Hay uno que otro stand de autores locales, también se ven ejemplares de historietas extranjeras pero todo está plagado de Funko Pop!, otras figuras de colección importadas, camisetas, maletines, etc., pero el cómic no sobresale.

Acá entra en juego de nuevo la academia, si en la formación de los periodistas, comunicadores sociales y afines, estuviera incluida la lectura, el análisis y la historia del cómic, habría un interés o por lo menos estarían ¨alfabetizados¨, en el tema. Se empiezan a ver esfuerzos, sobre todo desde el periodismo independiente o alternativo de darle un espacio al cómic. Este fue mi caso con Cartel urbano, Ángel Carrillo, el editor me buscó para que específicamente escribiera sobre cómic, lo cual es de resaltar y por supuesto, me hizo feliz. Así como en Colombia empiezan a aparecer posgrados pensados en el periodismo científico, sería tremendo que llegará el día en el cual se abrieran programas especializados en cómics. Sé que estoy soñando en grande pero si los que estamos en esto no nos lo creemos, nadie más lo hará posible.

 Es habitual que los periodistas estén atentos de las producciones de cine, libros de no ficción, documentales, literatura, y otras artes. Pero se acercan muy poco a los cómics ¿Por qué cree usted que los periodistas en Colombia deberían leer más cómics?

Acá surge de nuevo el tema de volver a aprender a leer y la empatía que puede generar un cómic. Si leen más cómics se están abriendo a la posibilidad de entender el mundo desde una perspectiva nueva para su conocimiento, es decir, estarían ampliando su panorama por ponerlo en palabras simples. Considero que como cuando te acercas a otros tipos de expresiones artísticas, la lectura de cómic abre una sensibilidad muy particular, te abres a la apreciación artística, te expones a diferentes estéticas, en fin…

Otro argumento básico pero esencial, es que pueden descubrir que el cómic es mucho más que los superhéroes. Estamos ultra saturados de esta temática, disfruto de estas historias, amo a Spider-Man pero siento que desde hace algunos años estamos en un gran, ruidoso e inescapable desfile de este tipo de personajes. Si los periodistas consumieran más cómic, con un contenido variado, verían las posibilidades y la importancia de cubrir las producciones que están saliendo de las mentes y manos de colombianos. Digamos la nominación de Lorena Alvarez a los premios Eisner y al premio Manning, me parece algo gigante. Al igual que el oro que ganó Dos Aldos en el Japan International Manga Award. Estos son solo dos ejemplos, estoy segura de que están pasando más cosas con igual importancia de las que no estoy enterada. A lo que voy es que están sucediendo cosas, surgiendo reconocimientos que no se habían dado nunca y el cubrimiento de esto es prácticamente nulo. Si los periodistas le dan visibilidad a este tipo de contenido, el público empieza a interesarse, a conocer y a querer saber más acerca del cómic. Los medios, nos guste o no, son parte de la dinámica de producción, distribución y consumo de cómic.

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Hablemos un poco sobre el trabajo de divulgación ¿Qué es Los cómics son Buenos? 

Los cómics son buenos es un canal de Youtube en el cual pueden encontrar videos explorando la relación del cómic con la historia y el arte. También subimos reseñas de películas relacionadas con el mundo del cómic. Asimismo, utilizamos Facebook e Instagram para hacer diferentes publicaciones con contenido original, noticias y recomendaciones. Soy la cara del proyecto pero en realidad somos 4 personas trabajando en esto. Yo escribo los guiones y presento los videos, Juan Manuel Rey, revisa y edita los guiones, Mariana Gómez edita los videos y Sergio Rey nos colabora con las animaciones e ilustraciones que aparecen en los capítulos. Inicialmente LCSB surgió en el año 2015 como un blog en el cual compartía entrevistas que le hacía a autores y editores colombianos de cómic. Esto terminó mutando en el canal cuando Juan Manuel, uno de mis amigos más cercanos y a quien aprecio infinitamente, me llamó desde Barcelona para comentarme la idea del canal. Existen muchos blogs y canales de Youtube hablando sobre cómic y temas afines, pero creo que en general todo es muy uniforme. No hay mucha variedad, todos comparten los mismos memes, publican las mismas noticias, etc. Lo cual no considero que esté mal, el público disfruta de esto y crear este contenido requiere trabajo, lo cual respeto. Sin embargo, no queríamos replicar esa fórmula. Queríamos hacer algo diferente al menos para nuestro contexto, además de agregarle el factor académico y aprovechar mi formación como historiadora. Yo estaba muy frustrada porque no conseguía trabajo como docente, otra cosa que me apasiona, y ahí es cuando aparece Juan Manuel y me da una razón para existir jajaja. Aún no consigo trabajo pero siempre estoy ocupada y contenta trabajando en el canal.

¿Ahora en qué están trabajando?

El enfoque en el cómic local se mantuvo ya que en el momento tenemos dos capítulos acerca del cómic colombiano. Estamos trabajando en más videos en los cuales seguiremos explorando la historia y la movida actual del cómic colombiano. Tenemos un video acerca del cómic y la Segunda guerra mundial, otro acerca del cómic y el Macartismo, también sobre cómic documental. La idea general es analizar diferentes fenómenos, hechos y actores históricos desde el cómic. Exponemos cómo desde sus inicios, el cómic ha estado conversando con la historia  y transformándola. Este proyecto me ha cambiado la vida y es un espacio en el cual me siento muy a gusto. Tenemos varios planes y muchas ganas de llegar a más gente.

Entre tanta mixtura, referencias e influencia ¿Podríamos definir el cómic colombiano de alguna manera? 

No me atrevo a definir al cómic colombiano, no es lo suficientemente homogéneo  como para encasillarlo de manera sencilla. Hallamos cómic con contenido histórico como es el caso de Los Once (Andrés Cruz, Miguel Jiménez y José Luis Jiménez), Caminos condenados (Camilo Aguirre, Henry Díaz, Pablo Guerra y Diana Ojeda), No soy de aquí (Franco Lora), Ciervos de bronce (Camilo Aguirre), La Palizúa (Camilo Aguirre y Pablo Guerra), Sin mascar palabra (Pablo Guerra y Camilo Vieco), Cielo rojo (Lynda Acosta, Carlos Bastidas, Francisco León, Felipe Ocampo, Javier Peña y Paula Pino) y El baile de San Pascual (Camilo Vieco). Pero también tenemos historietas de acción y ficción como Condemarium de Andrés Cruz y Espectaculares héroes colombianos de Juan Pablo Silva. Esto es solo por poner ejemplos, a lo que voy es que no hay una tendencia única o notablemente dominante en el cómic colombiano, lo cual percibo como un buen síntoma.

Observo a un grupo amplio de creadores con muchas ganas de producir y llegar lejos. También noto surgir y consolidar diferentes iniciativas culturales que giran en torno al cómic, ejemplo de esto es el FICCO, la convención de ComicLab en Barranquilla, la resiente Revueltería en Medellín y por supuesto Entreviñetas. Esto es fundamental ya que el cómic no es solo el cómic, también lo es su distribución, su lectura, su discusión, su crítica, etc.

En los últimos años se han ganado nuevos espacios para la lectura y publicación de cómics en Colombia, sin embargo todavía faltan otros ¿En cuales otros espacios  debería aparece el cómic?  Digo esto porque la mayoría de exposiciones en museos, no dan espacios para el cómic. 

Personalmente me encantaría ver más cómic en las aulas de clase, desde las primeras etapas de la educación hasta los posgrados. Si tuviéramos naturalizada la lectura y el análisis del cómic, probablemente no existirían las dificultades actuales para que el cómic llegue a diferentes plataformas de difusión. Si esto fuera normalizado, no tendríamos que preparar una justificación robusta, extensa y hasta pretenciosa cada vez que queramos convencer a alguna institución o directiva de incluir al cómic en sus programas y otros espacios.

 

Mario Cárdenas
Estudió literatura en la Universidad del Quindío. Ha escrito en diferentes medios sobre cómic y literatura. En sus ratos libres se dedica a tomarle fotos a "Caldera" su Bull terrier.

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