Historietas quindianas que tal vez no conocías: parte dos

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De la historieta moral a la política

En la anterior edición se exploraron diversos personajes, cuya construcción desde una perspectiva infantil dibujó la inmersión de las narrativas locales en temáticas de enorme relevancia en un lenguaje cercano a los más pequeños. Como si se tratara de una ronda infantil con personajes de fábula, se dio este nacimiento del relato icónico-verbal quindiano.

Esta nueva reseña pretende retratar el tramo recorrido en la creación local, para ubicarse de a poco en terrenos con mayor crítica, ya desde la historieta y no solo desde la caricatura como propuesta de opinión; leer entonces a Pecas y su crítica al consumo de drogas escolar, encontrarse con Catleya y sus referencias cinéfilas es paso obligado en el camino para llegar a Los orejones, que son en definitiva una de las propuestas de historietas locales más recientes en prensa.

Pecas, un superhéroe adolescente

Detalle La crónica del Quindío, 7 de noviembre de 1995.

Daniver Olaya Marín o Daniver como firma esta corta secuencia de historietas llamada Pecas, relata las vivencias de un joven que busca vivir en un mundo mejor, un héroe que lucha a su manera por limpiar su entorno de todo aquello que pueda dañarlo. El autor de esta historieta plantea situaciones que ubican al protagonista ante dilemas sociales, finalmente Pecas decide actuar de forma heroica, siguiendo los principios básicos para el bienestar general. El personaje se encuentra a menudo con ciertos villanos sociales como los expendedores de droga y ladrones, a los que su rápida acción vence apoyándose en las autoridades de la ciudad y la escuela.

Pecas aparece pocas veces en el tiraje de La Crónica del Quindío, pero constituye un referente claro del apoyo que la prensa local pretendía brindarle a todas las expresiones creativas en ese entonces. Por sus trazos es factible pensar que Daniver era un adolescente en esa época, posteriormente La crónica del Quindío publicaría toda una sección denominada Cronichicos, donde los estudiantes de primaria y secundaria de los instituciones del departamento podían enviar dibujos, ilustraciones, historietas e incluso poemas de su autoría. La narrativa quindiana fue consolidando sin prisas una cuna gráfica reconocida a nivel nacional, ya no solo a través de los caricaturistas más visibles como Arles Herrera conocido como el Maestro Calarcá, o Jairo Alberto Álvarez

Catleya, una oda al desparpajo

Imagen 52, La crónica del Quindío, 17 de diciembre de 1995.

HJ Canizales o Cañizales reaparece como autor, esta vez con un relato cotidiano en la vida de dos niños, sus juegos, las circunstancias diarias y líos en los que se ven envueltos a causa de constantes travesuras; la historieta está ubicada en la página 4 donde el periódico trae consigo el crucigrama para adultos, ya que los personajes de Catleya en repetidas ocasiones utilizan un lenguaje que los niños no entenderían con suficiente fluidez en el que incluso se hace referencia a conocidos refranes.

Una particularidad de esta historieta es que le permite al lector presenciar un avance en la complejidad de las ideas, los personajes y los diálogos. Lo que en un principio eran 4 viñetas con escaso texto y una carga visual enorme con onomatopeyas, posteriormente se convierte en situaciones que incluyen referencias de cine serie b; resulta ineludible pensar en Nick Saussanis autor de la reconocida obra Unfflattening, cuando propone que el cómic con su propuesta de imagen y texto no pretende recluir la imagen a una función meramente ilustrativa, el autor propone que la imagen tiene funciones cognitivas y la propuesta de narrativa gráfica local ya lo iba comprendiendo desde estas fechas.

Los orejones, un salto a la cerca crítica

Imagen 60, La crónica del Quindío, 14 de diciembre de 2015.

Un grupo de niños con grandes orejas fueron el paso quizá más relevante para la prensa local en el terreno de la historieta de opinión, lo que antes había sido colonizado por la caricatura de una sola viñeta con alto contenido político y social, se transformó con la llegada de estos personajes que sin ningún tapujo y con total irreverencia exponen ideas políticas de manera célebre. La realidad colombiana se fusiona entonces con fuertes críticas que parten de manera inverosímil de un grupo de niños, ingredientes que no pueden faltar para entender cómo ha crecido la historieta local en la prensa, no solo gráficamente sino y además, en contenidos mucho más elaborados y complejos.

Próximamente en una nueva edición que de seguro traerá nuevos personajes e historias, seguirá en firme este relato de dibujantes que le apostaron a contar en formatos transgresivos para la época, con un reconocimiento escaso a su labor, pero la certeza de que su participación en un legado tan grande como la narrativa gráfica local no iba a pasar de largo y hoy estaríamos leyéndoles con la gratitud de quien ha encontrado un tesoro invaluable.

Lea la primera parte de este especial aquí.

 

 

 

María Angélica Cordero Robledo
Estudió Comunicación Social-Periodismo en la Universidad Católica de Pereira, actualmente garabatea una tesis sobre el cómic en la región cafetera, para graduarse de una Maestría en Literatura. En sus tiempos libres siembra plantas y cocina postres extra dulces.

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