Una lectura a brincos por el conejo vulgar en sus 7 ediciones

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«Mozalbete es un proyecto realizado gracias a ediciones Pepito Pérez, la limosna de la tía Petunia y Cuyabrocopias S.A».

Mozalbete 5

 

Si usted es ultrasensible y su religión le prohíbe disfrutar de aquella jerga vulgar que hoy en día es patrimonio nacional, no se acerque jamás a este fanzine. Mozalbete es sin duda una venia a las pasiones bajas y un espacio donde las ideas gestadas en el inconsciente logran ser ellas mismas sin miedo a recibir señalamientos.

Nacido como Mozalbt, luego de «una comida pesada y una mala siesta», este fanzine ideado por el ilustrador calarqueño Andrés Mauricio Giraldo (Maucho Fett), uno de los creadores de la Revista Larva, es hoy en día una pieza invaluable para las dinámicas en el departamento del Quindío; sin taxonomías o clasificaciones de ningún tipo. Luego de 11 años Mozalbete sigue dando brincos entre viñetas locales, chistes sobre las ex novias, críticas nacionales e ilustraciones escabrosas.

La reseña a continuación pretende número a número compartir una idea de cómo ha venido creciendo esta «máquina natural de defecación».

 Mozalbt 1: 

En este número todavía no sale a la luz el conejo que representa al día de hoy la imagen del fanzine, la editorial menciona que Mozalbt nace con roedores rondándolo, pero no hace alusión al orejudo que posteriormente acompaña la mayoría de portadas; algo que sí es importante resaltar desde el principio, es la calidad en la ilustración que además es muy sugestiva, y aunque todo el concepto del fanzine va dirigido a cierta intención despreocupada y al mismo tiempo desprovista de límites, desde su origen, Mozalbt trae consigo una noción del estilo en la narrativa gráfica que resulta evidente.

 

Once páginas, historias e ilustraciones dispuestas de manera vertical y la mezcla de producciones gráficas que incluyen incluso collage, al mejor estilo de los primeros pasos de un explorador. Así es el primer ejemplar de Mozalbt, con dibujos de Gotapio, Kzoran, Coffdream, DeathChaplin, Diego Torres, y Oj; historietistas que le apostaron desde el principio a este proyecto entre amigos.

Mozalbete 2:

 «Todos hemos crecido con conejos toon, conejos de la suerte, conejos de pascua, conejitas play boy. Hay un conejo para cada ocasión, muchas fantasías se nos vienen a la mente cuando pensamos en estos lagomorfos, razones suficientes para no querer tener uno». Mozalbete 2

En esta segunda edición el fanzine cambia su nombre a Mozalbete y presenta una recopilación de solo ilustraciones, donde el nuevo integrante orejudo aparece a menudo e incluso al final cuando se despide cantando i´m not human at all de Sleep party people, como si pudiera acaso ser un alivio a la perturbadora experiencia que resulta leerle.

En Mozalbete 2 se unieron nuevos integrantes como Kisha y Absalon a la recolección de heces de conejo; en no más de 10 páginas que ya empiezan a compartir contenidos de manera horizontal como en la vieja usanza del formato clásico de fanzine panfletario, por lo general fotocopiado con el dinero del almuerzo.

Mozalbete 3: 

 Ya en esta edición empiezan a ser mucho más notables los avances en términos de diseño del fanzine en general, hay una experimentación interesante con la distribución del relato en el espacio de trabajo, la viñeta fusiona tamaños y formas; hay un acercamiento poético a los guiones de las historietas, y Mozalbete deja ver una recopilación si bien adscrita a su línea creativa y estilo, un poco más seria para ponerlo en términos sencillos.

En esta ocasión, 16 páginas entre historias e ilustraciones integran a Stevens y Dexter en la familia de los «desubicados e insensibles» de siempre, apoyados por la tía Petunia y dirigidos por Pepito Pérez.

Mozalbete 4: 

«Las palabras desatinadas son más claras cuando comienza el amanecer»,

Mozalbete 4

 

La cuarta aparición del conejo trae consigo una prevalencia de la historieta muda, lograda de manera tal, que resulta ser un importante equilibrio entre las ruidosas ilustraciones.

Una vez más Mozalbete intenta esconder sus encantadoras orejas tras la excusa rebelde por la cual se hace llamar un fanzine sin mayores pretensiones, pero el conejo va creciendo y cada vez resulta más evidente que ha saltado la cerca e invadido patios ajenos.

 

 14 páginas de «palomitas y porno amateur» donde Eme se une a la familia de dibujantes laxos que se quejan mediante narraciones gráficas de todos aquellos sucesos nacionales que solo le dan «puñal y opio al pueblo». Para finalizar, gritando con el conejo y su canción elegida, llamada Odio, de la banda Los odio. Situaciones que solo experimentas leyendo Mozalbete.

 

Mozalbete 5: 

Muchas onomatopeyas jamás serán suficientes y es maravilloso que Mierdosky por fin haya probado teta cuyabra, como sabrán, algunos manjares autóctonos resultan ser casi un enigma incluso para quienes habitamos a escasos 30 minutos del paraíso de las delicias, pero Mozalbete ha sido complaciente y es algo digno de reconocerse.

 

16 páginas con relatos e ilustraciones sin conexión alguna entre sí, poder saltar de una ilustración de Gotapio a un relato de posesos y demonios con Dexter es sin duda la meca de la edición 5 de Mozalbete.

Mozalbete 6: 

La sexta edición de Mozalbete es un suspiro acompasado con la nostalgia de los años académicos, de alguna manera y solo durante este ejemplar, pareciera que el conejo da un salto al pasado para echar de menos lo que fue. Retorna entonces a dibujos más sencillos, relatos más cortos y un ejemplar más austero que el Mozalbt y el orejudo se vuelve a percibir de trapo.

16 páginas con el elenco inicial, a diferencia de Okamu, el mangaka entusado, son la apuesta de Mozalbete en este sexto salto al ruedo que termina con Mozalbete cantando Todo nos parece una mierda, de Astrud.

 

Mozalbete 8: 

Llega el color a Mozalbete y aunque en un principio esto pueda sugerir que el conejo se reformó y ahora relata un poco menos sus miserias, no, definitivamente esto no pasará.

Mozalbete 8, que en realidad era el 7 pero un error desconocido de La Mátrix lo trajo ante nuestros ojos con una serie errada y errante, es la muestra de una madurez estructural en el fanzine, digna de reconocimiento.

Y así lo confirma la tía Petunia en la editorial 8, Mozalbete ha ido de feria en feria, se ha incrustado en las dinámicas de un movimiento fanzinero nacional que es incansable en su nivel propositivo, y lo ha hecho manteniendo su estilo fatalista con ese tufo rancio de una noche extrema.

20 páginas con la sazón de los de siempre y la incursión de Vampire Jf y Casetera, como si las «momias» que vienen recogiendo bolitas de conejo desde hace más de 10 años no merecieran ver a Gokú diciendo «ome», claro que sí muchachos, esperamos la séptima edición con ansias locas, porque ustedes son leyenda en un país donde ni el sexto, séptimo, octavo ni el noveno arte tienen apoyo monetario, así sea para pagarle a Cuyabrocopias S.A.

María Angélica Cordero Robledo
Estudió Comunicación Social-Periodismo en la Universidad Católica de Pereira, actualmente garabatea una tesis sobre el cómic en la región cafetera, para graduarse de una Maestría en Literatura. En sus tiempos libres siembra plantas y cocina postres extra dulces.

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