miércoles, noviembre 13, 2019

El trazo contestatario

Entrevista a Zay Cardona (Mariquismo Juvenil)

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El trazo contestatario

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Zallary Cardona (1994), conocida como Zay, es una de las pocas historietistas de la ciudad que apuesta por la tira cómica. El auge de la novela gráfica parece no distraerla del formato de cuatro viñetas. Se graduó como diseñadora gráfica de la Colegiatura Colombiana. El entorno digital es su hábitat natural y surfear por fuera del medio impreso es uno de sus sellos distintivos. 

Zay es una de las dibujantes con mayor reconocimiento por su tira digital Mariquismo juvenil, que inició desde el 2016 en redes sociales. Mariquismo juvenil es su acto de revolución y reivindicación de los derechos de personas o minorías con identidades de género no hegemónicas. Su percepción aguda sobre el tema la distancia del pseudo activismo y la indiferencia. Escapa de todo orden y hegemonía. Además, la síntesis narrativa y el expresivo trazo gráfico juegan a su favor. 

Al anterior proyecto se suman la serie de tiras Historias de terror para el machito contemporáneo, El fantástico rayo marica y Gay de caca realizadas para la revista digital Bacánika. Para una dosis de buen humor vale la pena seguir las coordenadas de Mariquismo juvenil en Instagram, Twitter o Facebook.

Te formaste como diseñadora gráfica, ¿en qué momento pasaste del diseño a la historieta? ¿Por qué?

Sí, estudié Diseño Gráfico, fue una experimentación conmigo misma y con todas las cosas que en algún momento quería y soñaba hacer. Veía que mi trabajo iba dirigido a la ilustración, como una manera para expresarme libremente sin tener que dar un porqué, y como solución a los problemas que abordaba a través de mis proyectos. 

Cuando estaba en el último semestre de la universidad, no quise hacer práctica porque significaba ir a una empresa y no quería ir a una agencia o empresa de moda, ni de ropa, ni nada, yo quería hacer un proyecto de investigación y mi universidad no era muy pro en eso, pero existía la posibilidad. Empecé a investigar, enfocado a la moda, desde el análisis de las dinámicas queer en Medellín, y esta fue una de las primeras razones por las que tuve un acercamiento hacia mí misma y mi expresión de género, en ese momento apenas se estaba haciendo tan público el tema de la androginia e identidad de género en la moda. En todo el proceso yo hice trabajo de campo, empecé a hablar con personas,  me di cuenta de que me faltaba conocer a otros individuos que al igual que yo estaban en ese tránsito de ser ellas mismas. Me percaté de la revolución personal y en un momento dije “quiero crear un personaje que cuente estas historias, anécdotas, pero a través de un medio digital, o un personaje ilustrado, animado”, no tenía claro el formato. Al terminar el proyecto y salir de la universidad fue muy espontáneo, levantarme un día y crear el primer cómic porque cuando era pequeño tenía una afición por la historieta, pero no era consciente de ella. 

El acto revolucionario.
El acto revolucionario

Pocos son tercos y obstinados en dibujar tiras cómicas en Medellín, ¿por qué la tira cómica y no otro género del cómic, como la novela gráfica?

Porque la novela gráfica devenga una rigurosidad mayor y es un trabajo mucho más arduo. En el mundo en el que estoy sumergida todo es muy inmediato y las redes sociales permiten eso. Yo quería crear algo de fácil lectura, que la información fuese rápida y un contenido contundente pero no seriado. Yo inicié enumerando los cómics, pero luego me di cuenta de que la forma en la que quería contar las historias era muy espontánea, surgía en el momento o quería simplemente hacer un guiño a una situación específica. El formato de cuatro viñetas fue el que más se adecuó a esa necesidad de comunicación que tenía. La novela gráfica es un reto, requiere un compromiso previo, y luego empezar a juntar partes, y crear un contenido más extenso, en algún momento quiero enfrentarme a ello. 

El trazo exagerado y una particular paleta de colores definen tus tiras cómicas, ¿cuáles son esos referentes e influencias para hacer tira cómica?

El tema de los colores es una cosa que me dio la gana de hacerlo así y quiero que sea así. Mucha gente me habla de mi paleta. Yo siempre fui darks, pero en el momento en que expresé mi identidad en forma libre también lo hice a través del color. Quería llevar ese universo de colores y espacios fantasiosos al personaje de Mariquismo juvenil. Tengo referencias muy fuertes hacia todo lo que es Magical girl, no soy muy fan del anime, pero hay series que me han marcado, como Cardcaptor Sakura o Sailor Moon. Esos personajes con poderes mágicos, objetos, que tienen categorías y colores me conmocionaron. Siento una fascinación por el mundo de la magia de niña chiquita cliché. Me gustan las animaciones de los años 30, ese tipo de caricatura con ojos saltones, muy exagerado. Yo sabía en algún punto que así me quería acercar al momento de crear el personaje. Tengo referencias a muchísimas cosas diferentes, de muchas partes. Hay un artista de cómic que yo amo, se llama Michael DeForge, él me ayudó visualmente para entender la síntesis de muchas de las cosas que quería expresar. A medida que fui dibujando entendí que podía simplificar todo. De hecho, Mariquismo juvenil en el 2016 era mucho más cargado, ahora es más light

¿Por qué otorgaste el título de “Mariquismo juvenil” al proyecto de cómics?

Ese título es muy curioso porque yo tenía la idea de la palabra marica, para mí es clave, porque es una manera de reivindicar un acto de vulneración hacia los derechos de personas o minorías con identidades de género no hegemónicas que se vuelve una forma de identificarte y luchar. La palabra marica la utilizo como mi identidad, no me identifico con la categoría de gay, para mí la palabra gay carga con una cantidad de normatividades, de las cuales me he ido desapropiando y, además, cuestionando esos privilegios con el paso del tiempo. La palabra marica se vuelve esa revolución.

También, en ese entonces me veía una serie española (El piso), que trataba sobre historias del costumbrismo juvenil contemporáneo, a mí me pareció muy chimba, porque eran historias del costumbrismo de jóvenes en España que vivían en un piso, que tenían dramas, que eran ellos mismos. Yo quería contar un poco esas historias de mi vida, de las conversaciones que tenía con mis amigas e ideas que tenía en la mente, eso es muy costumbrista, y llevado también al contexto colombiano. Entonces: ¡marica!, ahí está costumbrismo marica es mariquismo, así se llamó el proyecto.

Del prejuicio al arte.

Mariquismo juvenil pone el dedo en la herida sobre los sectores más conservadores de la sociedad colombiana, ¿consideras el cómic como una forma de activismo o reivindicación de derechos de minorías?

Considero cualquier forma del arte una forma de activismo. En el cómic, la simplicidad del formato permite generar un impacto que no se genera de otra manera, que no se genera en un tweet ni en un meme, es un formato en el que puedes narrar una historia y crear una pieza específica para cada situación de esa historia. Se puede narrar contundentemente y puede ser un acto de activismo desde el impulso que se le dé. 

¿Cómo surge el personaje de “La Zay”?, ¿su superpoder es una parodia al cómic de superhéroes?

La Zay surge porque cuando salía con mis amigas maricas cada una tenía un nombre siempre en femenino, como La Anderson, La John o La Julián. Yo soy la Zay y siempre lo había sido. Cuando veo Mariquismo juvenil siento que es muy narcisista, pero es interesante ese narcisismo porque La Zay puede hacer cosas que yo no puedo hacer. A mí me cuesta a veces entender la forma en que las personas leen el cómic. Uno tiene una intención que no siempre es del todo comprendida y es el tema del superhéroe. No considero que La Zay sea un superhéroe, siento que es una parodia hacia los clichés del cómic de superhéroe y clichés del mundo de las redes sociales y cómo funcionan ciertas dinámicas. Hay gente que se toma muy en serio lo del superhéroe gay, pero es una parodia. Yo no leo cómic de superhéroe, casi ni leo cómic, no me considero una experta del tema, obviamente tengo mis autores favoritos. El cómic de superhéroe es el que menos he leído en mi vida, pero conozco los clichés y me quería reír un poco. 

Los superpoderes de La Zay.
Los superpoderes de La Zay.

Has afirmado que tu mayor interés es la animación, en ese orden de ideas, ¿te percibes como historietista o animador?

Como historietista. El mundo de la animación me encanta, de hecho, tengo dos socios, son mis amigos del alma, y con ellos tenemos un proyecto de animación. Pero yo no me veo animando, me encanta, me fascina, me motiva, quiero saber, pero me parece tan monótono, yo quiero es crear personajes, contar historias y cosas.

Y te gustaría profesionalizarte…

Sí, sería interesante. Yo ahora no estoy muy segura de cómo encaminarme. Haber estudiado una carrera me hizo dar cuenta de todo el tiempo invertido en una cosa de la cual solo vas a dedicar tu vida a un fragmento de ello. No es que sienta que perdí el tiempo, pero es la forma en que nos han enseñado a educarnos. No quiero volver a sentir esa presión. Quiero ser muy meticulosa a la hora de decidir qué hacer con mi vida, en caso de profesionalizarme en algo. Tengo claro que contar historias a través del cómic me apasiona muchísimo y si es una posibilidad sería increíble. 

Me resulta llamativo el formato de publicación de tus historietas, ¿por qué el cómic web?

Yo tenía Instagram con mis fotos, pero sentía que no hacía nada importante, entonces borré los contenidos y me puse a subir dibujos. Eso fue antes de Mariquismo juvenil. Noté que la forma en que dibujaba le gustaba a la gente, entonces me volví instagrammer de dibujo y crecí rápido en seguidores. En el mundo moderno y de millennial, que todo funciona con redes sociales e interacciones web, me pareció fascinante poderle llegar a personas de muchas partes con mis dibujos. Cuando quise crear el personaje de Mariquismo juvenil yo lo quería con la web. Esa es la forma en que los jóvenes nos comunicamos. Yo sabía que podía crear un personaje que saliera en un libro cada tanto, en una revista, pero eso se me hacía mucho más aburrido, me daba menos control de la situación. En redes sociales, tú controlas todo lo que tenga que ver con tu proyecto, es más cercano al público. Ahora tengo muchos “peros” porque uno se da cuenta de más cosas, las censura, las reglas que hay que seguir, blablá. Pero la cercanía que genera la web con el público me gusta, si hubiese iniciado de otra manera, tal vez, no hubiese tenido una relación tan fecunda y cercana con el público.

El personaje de la web.
El personaje de la web.

Has publicado tiras especiales para la revista Bacánika, ¿es fácil encontrar espacios, fuera de las redes sociales, para publicar tiras cómicas?

No, la verdad. Siempre he querido tener un espacio que sea constante para publicar, no sé si es falta de búsqueda, pero no siento que sea fácil. Siento que se ha perdido el espacio que tiene el cómic en los medios impresos y en los medios en general. Sin embargo, hay algunos que le apuestan a esta forma de arte, pero desde mi percepción no me parece tan fácil. 

Medellín es una ciudad que lentamente viene cultivando el cómic, ¿consideras el formato impreso adverso, por sus costos, para el historietista paisa? 

Sí, un poco. No sé si la cantidad de personas que consumen cómic impreso sea tan grande. Yo sé que en Medellín existe un trayecto largo del cómic y hay personas de la vieja escuela con contenidos impresos. De hecho, una de las primeras publicaciones, creo, de cómic impresa se hizo en Medellín con Robot, si no estoy mal. Hay publicaciones impresas con mucho tiempo e impacto, pero yo no veo que sea algo que pueda perdurar en el tiempo. Por ejemplo, revista Larva ya no publica impreso y pierde el ritmo. Las gestiones y los recursos  no son tan sencillos, hay que pelearlos. Siento que el cómic en Colombia es de pelearlo mucho, defenderlo y de argumentarlo. El cómic, per se, no se percibe como algo que pueda generar un impacto. En el transcurso de los últimos años ha habido otras personas que han empezado a hacer cómic y que están mostrando sus cómics a través de internet y tienen un apoyo y un público. Hay una revolución de la web. 

“La revolución es marica” y digital.
“La revolución es marica” y digital.

Finalmente, ¿qué tipo de lectores consumen Mariquismo juvenil?

La mayoría de las personas que consumen el contenido son mujeres y colombianas. Son jóvenes entre los 18 y 26 años, lo digo por las estadísticas de las redes sociales (de ahí para allá puede variar). Esa es la mayoría, pero el público que más “naturalmente” podría sentirse identificado son las comunidades LGTBIQ, pero a veces quisiera contar cosas para muchísimas más personas, no por el hecho de que sea Mariquismo juvenil solo te lean maricas. He hablado mucho de eso con las personas, por ejemplo, me escriben “soy hetero, pero me gusta Mariquismo”, el “pero” no es necesario, no se necesita justificar que te gusta por ser hetero, marica, bisexual o lo que sea. 

Diana Gil
Diana Gil
Estudió derecho, se mudó a la caricatura. Ahora lee cómics e intenta escribir sobre ellos.

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