Las rutas de viaje de Corto Maltés. Segunda parte: Corto Maltés y el cine

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Corto Maltés ya ha mostrado sus estructuras narrativas. El ensayo de Carolina González Alvarado comenzó con una historización del personaje y algunos de los elementos recurrentes que usó su autor, Hugo Pratt ¿Qué sucede cuando los viajes del marinero pasan al cine?

El cine como medio de expresión artística posee un lenguaje específico, diferente al de la literatura y el teatro. A pesar de haber sido significativamente influido por estas otras manifestaciones del arte, el cine ha desarrollado su propia gramática y mecanismos de expresión específicos. Sin embargo, no ha dejado de tener relación con otros sistemas expresivos, como ocurre con la narrativa gráfica. 

Hoy en día, es usual ver adaptaciones cinematográficas de obras literarias y cómics. El ejemplo más común es el de las grandes producciones de películas de superhéroes y sagas de fantasía. Estos largometrajes son, precisamente, adaptaciones, en algunos casos fieles a la obra original. Pero, en su mayoría, son resultado de una selección de elementos concretos realizada por el director.

La obra de Hugo Pratt ha sido también reinterpretada en el cine en una serie de filmes entre los que se encuentran La balada del mar salado (Richard Danto, Liam Saury, 2002), Las célticas (Richard Danto, Liam Saury, 2003), Bajo el signo de Capricornio (Richard Danto, Liam Saury, 2002), La casa Dorada de Samarkanda (Richard Danto, Liam Saury, 2004) y La corte secreta de los arcanos (Pascal Morelli, 2002), una de las adaptaciones mejor logradas. Más adelante puntualizaré específicamente en esta última producción.

Por un lado, la narrativa gráfica (en sus distintas modalidades de novela gráfica, cómic, libro álbum, manga) es una de las manifestaciones más significativas de la época contemporánea. A través de su larga historia, se ha constituido en un medio para la sublimación de afectos, el desarrollo de mecanismos de representación y -lo más importante- para la creación de un lenguaje único que conjuga el código visual y el código escrito. Ambos, en una relación no jerárquica sino complementaria, poseen especial significación.

Afiche oficial en castellano de «Corto Maltés, la película» para su edición en DVD

El cine, por otro lado, se ha convertido en uno de los medios más eficaces para la configuración del imaginario colectivo, para la construcción de identidades, la divulgación de mensajes, así como para la creación y transmisión de historias. Esto se suma al hecho de ser una de las industrias culturales más grandes de la actualidad. En su amplia variedad de géneros, no sólo nos ha ofrecido una experiencia inmersiva, sino que nos ha enseñado un modo de ver y con ello, una forma de entender el mundo. La manera en que se realiza un encuadre, el montaje, el tipo de luz que cada toma posee, nos otorgan una visión única para entender el mundo, no sólo de aquel que se encuentra en pantalla sino el lugar específico desde el cual, el director entiende la realidad.

Podríamos mencionar aquí una semejanza entre el cine y la narrativa gráfica, dado que ambos ofrecen una visión del mundo, en ambos confluyen la imagen y la palabra y, de manera similar, una viñeta sería un fotograma y su sucesión, en términos muy superficiales, formaría una narración cinematográfica. Del mismo modo, podríamos mencionar que en ambas artes se debe privilegiar lo que se muestra, es decir, lo que se observa o lo que deliberadamente se oculta de la mirada. En la narrativa gráfica, el tiempo está dado por el orden y la sucesión de los paneles. El tiempo transcurre de manera metafórica, a través de la sugerencia y el orden de los elementos. En este sentido, el arte del cómic ocurre a través del espacio; mientras que el cine es un arte que ocurre en el tiempo, es un arte temporal. Aunado a ello, hay que recordar que las narraciones gráficas y concretamente el cómic, aparecieron antes que el cine y la influencia, contrario a la que podría pensarse, fue a la inversa.

La relación entre ambas artes, a lo largo de la historia, se ha dado de manera casi natural. Pero no por ello ha sido menos problemática. Las diferencias entre ambas expresiones bien podrían implicar un estudio independiente por lo que me enfocaré en mencionar solo algunos aspectos. Los investigadores y críticos de narrativa gráfica han dedicado largos estudios a la relación entre el cine y el cómic, pero frecuentemente, se ha perdido de vista una de las consideraciones esenciales entre ambas expresiones y que ya hemos mencionado con anterioridad: la imagen en movimiento, así como el papel del espectador y la noción de temporalidad.

Es importante recordar que la producción gráfica del siglo XIX, especialmente la prensa ilustrada (The Graphic y The Illustrated London News), jugó un papel crucial en el desarrollo e historia del cómic. Es en este siglo cuando los artistas comenzaron a realizar composiciones visuales y a disponer del espacio para narrar una historia por medio de imágenes y crear con ello escenarios audiovisuales en el papel. Si bien, antes de ello hubo otros formatos, medios y expresiones gráficas tales como los manuscritos iluminados, los libros de las horas, las Biblias ilustradas y la tapicería, por mencionar algunos, no fue sino hasta el siglo XIX, a través del laboratorio creativo de la caricatura, que se instauraron formas de ver a través de la página que permitían crear un enlace entre las unidades de sentido (entre la palabra y la imagen), casi un siglo antes del surgimiento del cine [1].

En el caso del filme Corto Maltés: La corte secreta de los arcanos, originalmente llamada Corto Maltés, la película, se encuentra la interpretación que el director, Pascal Morelli, realiza al álbum autoconclusivo Corto Maltés en Siberia. Originalmente publicada en 1974 y más tarde, en 1977, compilada a color, esta obra fue también nominada a los premios Harvey y Eisner como mejor obra extranjera. El filme narra uno de los viajes de nuestro personaje, por caminos fronterizos entre China y Rusia. Un entorno bélico en el cual están implicados rebeldes, soldados, viejos amigos, una sociedad secreta y Las linternas rojas, quienes comandan una operación en busca de un convoy cargado de oro propiedad de una familia imperial rusa. El tesoro es transportado en un tren blindado bajo el mando del comandante Aleksandr Kolchak (miembro de la Armada Imperial Rusa) lo cual añadirá dificultades a la misión.

Escena de «La corte secreta de los arcanos» (Pascal Morelli, 2002)

La historia está ubicada en la primera mitad del siglo XX y ocurre entre 1919 y 1920. En la narración, Corto transita por territorios problemáticos entre Manchuria, Mongolia y Siberia. Una zona conflictiva durante la época pues es el lugar donde se enfrentan los bolcheviques y las tropas rusas apoyadas por las potencias occidentales. Como ocurre en otras historias de Hugo Pratt, la historia y la ficción coquetean entre sí. Nos encontramos nuevamente con personajes históricos como Roman von Ungern-Sternberg, el Barón loco; un soldado de madre alemana y padre estonio, nacido en Graz, una ciudad que pertenecía al Imperio Austro-Húngaro, y que creció con el mito familiar de ser descendiente de los Romanov y de ascendencia mongola. De personalidad implacable y cruel, enajenado por el budismo y las artes adivinatorias, el Barón loco ocupó un papel importante en la Primera Guerra Mundial, así como en la Revolución Rusa. Y aparece también en esta historia, ya sea atacando un pelotón bolchevique o consultando adivinos en compañía de nuestro personaje. Como se observa, nos encontramos nuevamente con un personaje cuya biografía bien podría ser ficcional.

Corto Maltés en Siberia es una de las historias más complejas de Hugo Pratt. En ella observamos a Corto en un escenario donde la intriga y el engaño se entrecruzan con la violencia y la sensualidad. En el filme, el director propone un diseño visual y sonoro que busca adaptar y moldear un personaje tan complejo al lenguaje cinematográfico. La elección de escenas y encuadres revelan la interpretación del realizador, quien destaca las motivaciones más profundas que marcan el cómo y el por qué de los acontecimientos que ocurren en el mundo que observamos en la pantalla. Elementos como la música, la selección de voces y las modificaciones en los diálogos le otorgan un sentido diferente a la obra original, pero, en términos generales, busca ser leal a su espíritu.

En cuanto a los recursos cinematográficos, el filme tiene semejanzas interesantes con el cine de italiano Luchino Visconti, donde el uso de la música adquiere un papel primordial, pues le otorga una atmósfera poética y sugerente a las escenas. Franco Piersanti, compositor de la banda sonora de Corto Maltés y la Corte secreta de los arcanos, posee la cualidad de crear piezas inundadas de misterio y dramatismo que, sin embargo, no saturan la escena. Al contrario, dialogan con ella creando tensión, ímpetu y enigma. Los bajos tonos y el descenso gradual de las notas crean suspenso y expectativa y, a su vez, permiten que los momentos de mayor intensidad dramática sean aún más poderosos. Esto lo logra gracias al ascenso, en ocasiones intempestivo, del volumen y las notas, consiguiendo así una experiencia inmersiva y absorbente que está en confluencia directa con el desarrollo del filme.

En este sentido, los silencios y las pausas entre las escenas de acción juegan un papel primordial pues, en ellos, lo invisible, la sugerencia y la evocación, tan importantes en su versión gráfica, se vuelven protagonistas. Los planos funcionarán como la representación de ideas e inducirán al espectador a percibir una sensación o incluso un sentimiento durante el tiempo de su paso por la pantalla.

Storyboards de estudio de los ojos de Corto Maltés para su traspaso al cine.

La música dialoga con la emoción e intensidad dramática que la obra de Hugo Pratt plantea. En este sentido, el sonido representa, por medio de notas y claves, el espíritu de una obra compleja pero delicadamente elaborada que puede contener en sí misma el ímpetu de un clarinete como la suavidad de un violín cuyas cuerdas apenas se tocan. Es interesante el juego que se realiza con las cuerdas, pues bien pueden ser sutiles y suaves, como violentas y contundentes, tal como sucede con los giros narrativos del filme. Hugo Pratt logra la originalidad por la confluencia entre el contenido y la forma, una singular elección de temas y una forma narrativa única tal como lo hace también la música de Franco Piersanti.

En formato papel o en formato audiovisual, las historias de Hugo Pratt nos invitan a permanecer en una ciudad con tintes irreales, deambular por su urbanística, por sus silencios, por sus ausencias, descubrir todo lo que no posee pero que tampoco necesita. Como lectores fascinados por ciudades imaginarias, podemos pasear con la credulidad y el goce que produce adentrarse en un mundo autónomo y ficcional dispuesto a ser habitado por los pocos que pueden dar con él.

Estas ciudades que muestra Hugo Pratt y se encuentran también en el filme, son pues lugares de ficción encarnados en la realidad y emprender su descubrimiento implica dejarse extraviar en sus nombres, en sus carreteras que se asemejan más a la oración interminable de una novela rusa que a un sendero de asfalto. Existen pues ciudades que sólo son una sospecha, una especulación bajo el cielo gris de una hora incalculable en la que, por primera vez, se puede disfrutar del encanto de perderse.

Carolina González Alvarado
Es profesora e investigadora en narrativa gráfica. Licenciada en Literatura Latinoamericana, con maestría en Letras modernas en la Universidad Iberoamericana, graduada con Mención Honorífica. Ganadora del Premio FICSAC (Patronato económico y de desarrollo) por su destacada labor como becada de investigación de alta calidad en la Universidad Iberoamaricana, Ciudad de México, en 2014 y 2015. Realizó estudios de doctorado en la UIA, en la University of Glasgow, Escocia, y en la Universidad de Almería, España. Cuenta además con el diploma en “Pedagogía del Cómic” otorgado por la Escuela Superior de la Imagen, en Angoulême, Francia. Es colaboradora de la revista sobre cómics, de circulación internacional, Comicosity, y escribe la columna El Conejo Blanco en la revista Marvin, sobre narrativa gráfica latinoamericana. Ganadora del concurso de crítica cinematográfica de My French Film Festival, onceava edición (2021).

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