La deriva de Moscovisión

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«San Agustín se confesó incapaz de adivinar las razones que pudieron mover a Dios al crear la mosca. Martín Lutero, en cambio, tenía claro que las moscas habían sido creadas por el diablo para distraerlo de la escritura de sus piadosos libros… »

          Julio César Londoño, «¿Por qué las moscas no van a cine?»

Diminuta, y aparentemente insignificante, puede llegar a todas partes. De vuelo rápido y ojos estereoscópicos, reta la mano aplastante para posarse en los residuos de comida. Además, circula sin rumbo fijo y ocasiona todo tipo de molestias e interrupciones. Muchos se quejan de la mosca, como Martín Lutero, pero pocos leen sobre ella. Basta su zumbido cerca de nuestras cabezas para perder la cordura. Aunque su presencia provoca rechazo, es necesaria para nuestra sobrevivencia: más vale elogiarla que ahuyentarla.

Embelesado con las peculiaridades de la mosca, el artista visual Santiago Restrepo Benítez creó un proyecto de cómics desde noviembre de 2016 denominado Moscovisión. Una idea que surgió, según explica Santiago en su trabajo de grado, de «un juego de palabras entre la mosca y la palabra cosmovisión. En este sentido Moscovisión significa ver el mundo como una mosca, viendo una imagen fragmentada en otras más pequeñas en mosaico. Significa también, ir a la deriva, yendo allí a donde llama el interés».

Un interés que lo ha llevado a tomar vuelo por diferentes ferias de Medellín, como La Revueltería, La Subterránea, El Garaje y Eterno Verano, pues sus cómics circulan en el formato del fanzine. Fuera de ello, la mosca también aletea en las redes sociales, donde Santiago ha publicado otros cómics. A pesar de que la presencia de la mosca en el arte no es reciente, ya que desde el siglo xv aparece en obras europeas, en el lenguaje del cómic sí resulta más actual. Vale la pena precisar que la mosca tiene dos connotaciones en el proyecto, por un lado, el insecto puede aparecer como personaje en la historieta y, por otro lado, como sello propio de las portadas (un recurso que, también, utilizó Mefisto para firmar sus cuadros al óleo).

En el cómic Año nuevo la mosca ocupa un lugar protagónico como personaje.

Santiago se acerca al entorno del mismo modo que la mosca, es decir, como un errante. Sus fanzines ondulan por diversos temas y parecen ser producto de una experiencia con lo cotidiano y la reflexión del día a día. Si planea o establece un objetivo ahuyenta el impulso creativo. Una de las cosas más llamativas del proyecto Moscovisión es la relación que establece con la academia, pues el último número de la serie es fruto de su monografía de grado Ojos de mosca: deriva y creación artística en los cómics de Moscovisión. Algo que resulta muy inusual en el medio fanzinero, que suele caracterizarse por su rebeldía y distanciamiento de los claustros académicos. Su monografía es una simbiosis entre reflexión teórica y creación.

En ella se referencia a reconocidos historietistas de Medellín como Álvaro Vélez (Truchafrita), Marco Noreña y Joni b, por ser referentes para su proyecto creativo. En el ámbito internacional, el autor manifiesta que Liniers, Pedro Mancini y Brais Rodríguez han influenciado también su creación. Parece ser que el cómic hispanoamericano tiene un gran impacto en su deriva artística. Además, pensar desde el proceso mismo y sobre la marcha le ha permitido crear diez fanzines, cinco de ellos agrupados en la serie intitulada Moscovisión. En sus publicaciones hay dos constantes: el uso del parlache (jerga paisa) y la sencillez en el trazo. A su vez, suele recurrir al paratexto en la contraportada para describir el proyecto editorial.

Los dos primeros números de Moscovisión son idénticos en su forma tipo ruana, que aprendió en un taller de la Biblioteca EPM. Sin embargo, las temáticas son opuestas: el primero, sobre el insoportable peso de la vida, y el segundo, una exploración humorística denominada El juicio final. En ambos cómics el dibujo es presuroso y, a veces, confuso. Al mismo tiempo, en El juicio final la caracterización de los personajes es mínima. En relación con el tercer número, publicado en julio de 2017, hay una variación en la forma ya que pasa a cuadernillo e incluye varios cómics y dos ilustraciones. Lo llamativo de este fanzine son los saltos temáticos que semejan el –en apariencia– desorientado vuelo de la mosca. El humor y lo onírico se entremezclan sin mayor problema. También aquí se mantiene el trazo apresurado y, en algunos casos, los textos de los globos tienden a ser ilegibles, lo que afecta el ritmo de lectura. 

El juicio final (parte superior) y Moscovisión #1 (parte inferior).

Un año después, en 2018, aparece el número cuatro en la forma de cuadernillo, pero con un tamaño reducido respecto al anterior. Nuevamente, se entremezclan diversas temáticas, como el humor y lo absurdo. La narración breve y la impresión a blanco y negro son una constante. El último número de Moscovisión se presenta en julio de 2020, como ya se mencionó, producto de la monografía de grado. Este número tiene la misma forma del tercero y sorprende gratamente al lector ya que presenta varios cómics experimentales, no solo en cuanto a la narración, sino también en relación con el lenguaje de la historieta. Por ejemplo, Logística es un cómic de cuatro viñetas cuadradas donde un operario se sale parcialmente de la viñeta para entregarle una caja a otro operario que repite la misma maniobra. De esta forma se rompe la lógica secuencial de las viñetas y se juega con los elementos del propio medio, un gran acierto de su creador.

Un fascinante juego con los elementos de la historieta.

También aparece la serie Surrealito 1 y 2, dos cómics cortos que sumergen al lector en lo bizarro e irreal. Ambos inspirados en el libro Paranoia normal del historietista Mancini. En esa misma línea se mueve Desfase, un cómic que juega con dos planos en una misma viñeta. Otra historieta que transita por lo experimental es Diálogo, donde los globos de texto renuncian a ser tales para establecer una conversación en un segundo nivel. Un último cómic para resaltar es Aretam, en el cual se invierte el transcurrir de los sucesos. De esta publicación del 2020 puede decirse, como reza el refrán, que «el vino, entre más viejo, sabe mejor».

Los ingeniosos globos de Santiago.

Paralelo a las cinco publicaciones mencionadas, entre 2018 y 2019 publicó otros fanzines en forma de ruana, con una extensión menor a la de la serie Moscovisión. Los cómics Trin #1, #2 y El ermitaño son publicaciones que se caracterizan por la parodia. El fanzine Sicódido contiene dos cómics, uno de corte humorístico y otro surreal, y una ilustración. El Enemigo secreto es el más reciente de este grupo de fanzines y se inscribe en la acción y el humor negro. Sobre El ermitaño y Enemigo secreto, que comparten el tamaño 1/16 de carta, hay que decir que carecen de un universo visual que ubique al lector, pues descuidan el componente espacial y la individualización de los personajes en narraciones que así lo requieren. Tal vez el tamaño de la página se queda corto para lo que se narra. Por último, en dos de estos cinco fanzines la mosca muda de tonalidad para estrenar nuevos colores.

El proyecto, más allá de su azar, pone ante los ojos del lector una forma insólita de apreciar el entorno, pues su mirada es la de la mosca. Moscovisión, en lugar de menospreciar al insecto, ha sabido homenajear su presencia y ver en ella una fuente prolífica para construir toda una línea argumental que respalda la identidad del proyecto. Que es, dicho sea de paso, y en términos conceptuales, uno de los más sólidos de la ciudad de Medellín. El lector que se acerque por primera vez a estos fanzines no encontrará el trazo más virtuoso ni la mejor destreza narrativa, pero sí reconocerá su insignificancia ante la mosca.

 

Diana Gil
Diana Gil
Estudió derecho, se mudó a la caricatura. Ahora lee cómics e intenta escribir sobre ellos.
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